Anatomía comparada – Biología – evolución

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LA anatomía comparativa tiene como objetivo estudiar las similitudes y diferencias entre las estructuras anatómicas de dos o más especies para determinar su grado de parentesco. A través de este análisis es posible comprender los cambios sufridos por una especie y examinar la evidencia evolutiva y las adaptaciones para la supervivencia en un entorno determinado.

Los estudios de anatomía comparada utilizan dos tipos de órganos: homólogos y análogos.

  • Cuerpos homólogos: son los que tienen el mismo origen embrionario y similitudes en la anatomía, pero al compararlos las funciones se ejercen de manera diferente. Por ejemplo, las extremidades anteriores de un hombre y la aleta de una ballena. Probablemente las diferencias entre las funciones se deban a la adaptación a la supervivencia en el medio ambiente de diferentes especies que se originaron a partir de un mismo ancestro común.
  • Órganos analógicos: son aquellos que tienen diferente origen embrionario y anatomías, pero realizan la misma función en el ambiente. Por ejemplo, las alas de un pájaro y de un insecto, cuya función es el vuelo. Mientras que las alas de las aves tienen una estructura interna formada por huesos, músculos y nervios y las alas de los insectos están formadas por quitina, son maleables y crecen como expansiones de la cubierta del cuerpo. Como las estructuras anatómicas son muy diferentes, no reflejan el mismo ancestro común, es decir, a pesar de tener la misma función, se originaron a partir de necesidades individuales.

Además del análisis y comparación de órganos homólogos y análogos, los órganos vestigiales todavía se utilizan como comparación. Se considera órgano vestigial la presencia de órganos atrofiados, que anteriormente realizaban alguna función en el cuerpo, sin embargo, actualmente no realizan ninguna función en el cuerpo. Por ejemplo, es el caso del apéndice vermiforme que se encuentra en el hombre, que está más desarrollado en los animales herbívoros, porque en ellos el apéndice contiene microorganismos encargados de la digestión de la celulosa. El vestigio de este órgano en el hombre probablemente se refiera a una época en que el hombre comía más vegetales y necesitaba el apéndice para llevar a cabo su digestión.

Algunos científicos que estudian la anatomía comparada señalan el probable detrimento de órganos y extremidades en el futuro para el hombre, teniendo en cuenta la no utilización de estas estructuras, algunas posibilidades son: la pérdida de las muelas del juicio, el dedo meñique de las manos y la pérdida de piel.cuerpo. Y actualmente, el proceso de atrofia ya se puede visualizar en otras estructuras como:

  • Membrana nictitante en los ojos: rastro de una membrana que se encuentra en los ojos de las aves y se utiliza para evitar la sequedad durante el vuelo;
  • Decimotercera costilla: presente en chimpancés y gorilas, algunos hombres aún conservan estas costillas, pero la mayoría de la población ya tiene su forma de costilla flotante, la probable pérdida de la unión de esta costilla en el esternón se debe a que aumenta la expansión de los pulmones y mejorar la eficiencia respiratoria;
  • Músculos extrínsecos del pabellón auricular: anteriormente utilizados para mover el oído en busca de amplificar los sonidos y reconocer el tipo de sonido y la dirección de donde procedían;
  • Músculo subclavio (situado debajo del hombro): músculo que va desde la primera costilla hasta la clavícula de gran importancia para caminar a cuatro patas, no mostrando mayor importancia para los hombres, pero algunas personas aún tienen un hombro con el músculo, otras con tanto los hombros con el músculo, pero la mayoría ya no tienen esa estructura;
  • Músculo palmar (en las manos): músculo largo y angosto que va desde el codo hasta la muñeca, todavía muy presente en la población, antiguamente utilizado para trepar y colgarse;
  • Músculo plantar (en los pies): este músculo fue útil para otros primates que lo usaban para agarrar objetos con los pies, todavía presente en gran parte de la población, pero algunas personas ya no lo tienen;
  • Agujero en la parte superior de la oreja: se cree que es un vestigio de la época en que el antepasado del hombre respiraba por branquias, el agujero se refiere a una abertura para la protección de las branquias. Actualmente esta estructura ya no se encuentra en la población, pero un bajo número puede estar presente en uno de los oídos y otros en ambos oídos.

Referencias:

BOSCHILIA, Cleusa. Manual compacto de biología. 2ª edición. Editorial Rideel, 2003.

LINHARES, Sergio. GEWANDSZNAJDER, Fernando. Biología Hoy. 11ª edición – 3ª impresión, 2005.

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