anorexia nerviosa

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Negativa consciente y voluntaria, más o menos sistemática, a comer.

La anorexia nerviosa, descrita en xixy siglo bajo el nombre de anorexia nerviosa, es un trastorno grave de la conducta alimentaria que se presenta con mayor frecuencia en la adolescencia y afecta, en más del 90% de los casos, a niñas o mujeres jóvenes. No se trata de una pérdida de apetito porque el hambre persiste durante varios años, sino de una negativa consciente y voluntaria a comer, oculta durante mucho tiempo a la familia o justificada con múltiples pretextos.

El anoréxico, niña o niño, está obsesionado con su peso y su apariencia física, persiguiendo el más mínimo rastro de grasa subcutánea o la más mínima redondez. Es una personalidad a menudo brillante en el plano intelectual, muy activa y bien insertada en el plano escolar o profesional.

Para obtener más información, consulte el artículo dieta, anorexia.

1. Causas fundamentales de la anorexia nerviosa

Los factores que predisponen a la anorexia nerviosa son la pertenencia al sexo femenino o, en los chicos, la profesión (bailarina, jockey, modelo), pero también la genética. De hecho, el riesgo se multiplica por 10 cuando uno de los padres se ha visto afectado y hay una concordancia mucho más fuerte en gemelos idénticos que en gemelos falsos.

La mayoría de las anoréxicas tienen, mucho antes de los trastornos alimentarios, una personalidad insatisfecha con baja autoestima, más bien introvertida en la forma puramente restrictiva y extrovertida en la forma anorexia/bulimia, perfeccionista, con afán de dominarlo todo e intolerancia a incluso fracaso relativo en los estudios y en el ocio.

Los factores externos son la fuerte presión cultural y social habiéndose instaurado un verdadero culto a la delgadez y un rechazo a las curvas. La anorexia nerviosa es rara fuera del mundo occidental sobrealimentado y su frecuencia en poblaciones inmigrantes de países pobres donde la delgadez es un signo de mala salud y baja fertilidad solo alcanza a la tercera generación del país de acogida.

2. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa

La entrada en anorexia es un fenómeno lento y progresivo en cuyo inicio a menudo encontramos un acontecimiento significativo: la pubertad y sus transformaciones físicas y psíquicas, las primeras emociones o fracasos amorosos, el duelo (de una abuela por ejemplo), la separación de los padres, mudanza, aumento de peso involuntario y una primera dieta.

La presión social sobre el peso desemboca en reflejos o burlas de la familia, el colegio o el entorno deportivo, la lectura de múltiples artículos que aconsejan tal o cual dieta para alcanzar el «peso ideal» o el parecido con tal o cual modelo femenino. Las primeras privaciones provocan una sensación de bienestar digestivo y ligereza física y moral reforzada por las halagadoras observaciones del entorno: el proceso iniciado se reforzará y continuará.

3. Signos y síntomas de la anorexia nerviosa

La anorexia ha sido difícil de detectar durante mucho tiempo porque está muy bien disimulada por múltiples subterfugios utilizados para no volver a sentarse a comer en familia o para salir rápido de ella, por ejemplo afirmando haber cocinado y probado los platos o sentirse abrumado con el trabajo escolar y las actividades al aire libre.

Cuatro criterios sirven como base para el diagnóstico de la anorexia nerviosa:

• negativa a mantener el peso corporal normal;

• miedo fóbico a aumentar de peso al pesarse una o más veces al día;

• imagen corporal alterada;

• cese de la menstruación.

Hay entonces dos formas principales de la enfermedad:

• anorexia restrictiva pura, a menudo asociado con una intensa actividad física;

• anorexia con bulimia, marcada por ataques incontrolables, breves e intensos, ingestión masiva de alimentos y bebidas (→ bulimia) seguida de un fuerte sentimiento de culpa con vómitos inducidos e ingesta de diuréticos y laxantes.

La depresión que puede llegar al suicidio, la ansiedad y el miedo al contacto con los demás, las ideas obsesivas y los comportamientos compulsivos, las adicciones (tabaco, alcohol, cannabis u otros estupefacientes) son trastornos que suelen asociarse a la anorexia nerviosa sin ser un signo directo de la misma. Sin embargo, pueden llamar la atención cuando se combinan con una pérdida de peso aparentemente inexplicable.

4. Tratamiento y pronóstico de la anorexia nerviosa

Las múltiples consecuencias físicas y psíquicas hacen de la anorexia una enfermedad grave que requiere atención especializada, en una “Maison des Adolescents”, por ejemplo. El manejo será multidisciplinario, brindado por un equipo que incluye al médico tratante, un internista para las secuelas orgánicas, un psicoterapeuta para manejar mejor la vida diaria, un psiquiatra para manejar los aspectos psicológicos profundos, un dietista y, si es posible, el participante en un grupo de discusión. El equipo establece un programa individualizado y coordinado dentro de una consulta hospitalaria.

No existe un medicamento específico para la anorexia nerviosa. La hospitalización está indicada sólo en los períodos más agudos o difíciles de la anorexia.

El pronóstico de la anorexia nerviosa, aunque claramente mejor que en el momento del tratamiento psicoanalítico solo, sigue siendo preocupante con solo 30 a 40% de recuperación, 30 a 35% de mejoría relativa, pero también 30 a 40% de fracaso total y 7 a 10% de muerte por a complicaciones físicas de desnutrición o suicidio.

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