Capilares sanguíneos – Sistema circulatorio – Anatomía

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capilares sanguíneos son los vasos más pequeños del sistema circulatorio (de 5 a 10 μm). Es allí donde se produce el intercambio de gases entre la sangre y las células del cuerpo, así como la entrega de nutrientes y la captura de excretas del metabolismo. Los capilares son extremadamente delgados, formados solo por una capa de tejido endotelial.

Podemos dividir los capilares en cuatro tipos, según su ubicación y forma. Los capilares sanguíneos que se encuentran en los músculos, la retina, los testículos y el cerebro son de tipo continuo, llamado así porque la lámina basal que recubre el endotelio es continua. Los capilares frénicos no diafragmáticos se encuentran en los riñones y son muy similares al tipo anterior, mientras que los capilares frénicos diafragmáticos se encuentran en las porciones del estómago, intestino, bazo e hígado y se diferencian de los demás en que tienen poros en la membrana responsables de selectividad de lo que puede pasar entre la sangre y los tejidos corporales. El último tipo de capilar se conoce como sinusoide y se encuentra en partes del bazo y el hígado y en la médula ósea. Su lámina endotelial basal es discontinua y sus células presentan grandes cavidades entre ellas, lo que permite que las células sanguíneas pasen entre los órganos que irrigan estos capilares y la sangre, fundamental en la lucha contra las infecciones.

Los capilares ubicados en los pulmones son responsables de permitir que los glóbulos rojos liberen el dióxido de carbono recolectado por la circulación sistémica y lleven las moléculas de oxígeno de regreso al cuerpo. Los glóbulos rojos tienen un diámetro mayor que los propios capilares sanguíneos, por lo que durante su paso experimentan un pequeño cambio en su forma para poder fluir a través de los capilares. Los capilares del intestino capturan los nutrientes de la digestión, mientras que algunos tipos de desechos se eliminan de la sangre. Los capilares renales también juegan un papel clave en la eliminación de excretas metabólicas del cuerpo (como ácido úrico, ácido láctico, urea y creatinina) de la sangre, que se eliminarán en la orina. Finalmente, los capilares sistémicos presentes en todos los tejidos completan este ciclo, siendo los sitios de recolección de residuos metabólicos y COdos y liberación de nutrientes y Odos.

Los capilares reciben sangre de las arteriolas, que son las porciones derivadas de arterias de menor calibre, y transportan sangre en las vénulas, que son venas más pequeñas y delgadas. Reducir los calibres de los vasos sanguíneos que conectan con los capilares es fundamental para evitar su rotura, ya que la sangre fluye en las arterias y venas a una presión y velocidad superior a la tolerada por las paredes capilares. Otra distinción entre estos vasos sería la presencia de musculatura lisa, que ayuda al flujo sanguíneo en venas y arterias. Los capilares no tienen tejido muscular ni conjuntivo ni elástico, lo que permite que la tasa de intercambio de sustancias y gases entre la sangre y los tejidos corporales sea elevada. De esta forma, la sangre fluye en los capilares a través de la presión que ejercen las arteriolas, que están dotadas de musculatura en su pared.

Referencias:

Bruns, RR y Palade, GE (1968). Estudios sobre capilares sanguíneos: I. Organización general de los capilares sanguíneos en el músculo. El diario de biología celular, 37(2), 244-276.

Kossmann, CE y Palade, GE (1961). Capilares sanguíneos del corazón y otros órganos. Circulación, 24(2), 368-384.

Noordergraaf, A. (2012). Dinámica del sistema circulatorio (Volúmen 1). Elsevier.

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