Christine de Pisan o Christine de Pizan

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Christine de Pisan

Poeta francés (Venecia c. 1365 – c. 1430).

Hija de un astrólogo y médico italiano que vino a asesorar a Carlos V, estaba casada con un secretario del rey, Étienne du Castel. La muerte de su marido (1389) la obligó a buscar recursos para alimentar a sus tres hijos. Así escribe poemas sobre temas amorosos, baladas, virelais, rondeaux, debates, los llamados alegóricos, que reúne en colecciones destinadas a los príncipes. Recordaremos particularmente el Cien baladas de amante y dama (vers1409), historia de amor contada de una balada a otra para terminar en dolor y separación. En estos géneros tradicionales, codificados por Guillaume de Machaut, aporta importantes variaciones métricas y temáticas. También se distingue por una espontaneidad rara en esta tradición y por una vena autobiográfica, más desarrollada que en otros autores, en la que se expresa su duelo. Sin embargo, recurrió a lecturas más austeras y buscó comunicar, en prosa o en verso, el conocimiento de los autores antiguos. De ahí una serie de obras ambiciosas que enriquecieron sus grandes manuscritos entre 1400 y 1410.

Entre ellos, notamos el Debate sobre el Roman de la Rose donde, a través de su correspondencia con Jean de Montreuil y Gautier Col, se opone a las posiciones de Jean de Meun, en particular en lo que respecta a las mujeres. En’Epístola de Othea a Héctor (1400-1401), la diosa Othea, dirigiéndose a Héctor en octosílabos para fortalecer su vocación caballeresca, le da el ejemplo de un centenar de personajes mitológicos, sobre los que Christine luego comenta, en prosa, en una glosa moral y una alegorización cristiana. los Libro del Camino del Estudio Largo (1402-1403) relata por su parte cómo Christine viaja en un sueño, guiada por la Sibila de Cumas que la lleva por un camino reservado para carta. En el modo alegórico se vincula un debate, registrado por Christine bajo el dictado de la Razón, sobre la cuestión del buen gobierno que solo los príncipes y el rey pueden decidir. En el Libro de la mutación de la fortuna (1400-1403), obra poética en 23.636 versos, la autora relata su juventud de forma alegórica, diciendo que se transformó en hombre, tras la muerte de su marido, para convertirse en escritora y así se justifica por haberse dedicado a la vida viril y clerical. trabajo de escritura. Luego resume la historia antigua hasta Alejandro, sin embargo, en la última parte, evoca eventos contemporáneos. Su trabajo aun cuenta el Libro de los Hechos del sabio Rey Carlos V (1404), monografía sobre Carlos V concebida como modelo, el Libro de la Ciudad de las Damas (1405), obra alegórica inspirada en Boccaccio (De claris mulieribus), que evoca princesas virtuosas, admitidas en la ciudad construida por la Razón, la Justicia y la Rectitud. Esta obra metaforiza la técnica de trabajo de Christine, la compilación, que consiste en reunir las fuentes, fundirlas y crear así la nueva obra, los libros de tiempos pasados ​​que constituyen los cimientos de la ciudad. El principio de construcción se refleja en el interés que Christine tomó por el aspecto material de sus obras, algunas de las cuales han sido copiadas de su propia mano. los Libro de las tres virtudes (1407) se utilizará como seguimiento de la Ciudad de Damas ; recoge todos los consejos necesarios para que las mujeres del presente y del futuro sean las dignas habitantes de la ciudad construida. Alegórico también, pero en la tradición de los sueños y las peregrinaciones, Avision Christine (1405) es el relato de las desgracias de Francia junto con una reflexión sobre el papel de la fortuna en la historia y el relato de Christine sobre su propia vida. En cuanto al Libro del cuerpo de policía, se presenta como un espejo del príncipe, un manual educativo para uso de los reyes, en el que Christine amplía el examen a todo el cuerpo político.

En sus escritos políticos, históricos, morales y religiosos, su sabiduría, que puede resumirse en la antigua noción de precaución, no se expresa solo en la utopía literaria. Christine intervino para disuadir a los príncipes de destrozar Francia con sus guerras civiles. Pero tuvo menos éxito en este rol masculino de consejera que en el más femenino de consuelo, a pesar del cambio de sexo expresado alegóricamente en el Mutación de la fortuna. Su obra como “autora”, en el sentido moderno, es también la obra de una mujer que ha hecho causa de su condición y que termina con uno de los raros textos contemporáneos que celebran una gran figura femenina virtuosa, Juana de Arco, escrito en un convento donde Christine se retiró después de 1418. Compuesto en verso, el Ditié Juana de Arco ensalza las hazañas de Carlos VII, pero tanto de Juana de Arco, antes de invitar a París, una de las ciudades rebeldes, a abrir sus puertas a su legítimo rey. Corona la compañía de una mujer que tuvo que conquistar su condición de escritora y luchar por ser reconocida, a pesar de su triple condición de extranjera, mujer y viuda.

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