Cifosis e hipercifosis: problemas de postura

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La estructura de la columna tiene curvaturas específicas en cada uno de sus segmentos. Las curvaturas se adquieren a lo largo del proceso de desarrollo, desde la fase de crecimiento intrauterino, extendiéndose hasta la fase adulta. La columna lumbar y cervical presenta curvatura con convexidad ventral, caracterizando así la curvatura de la lordosis. Las curvaturas de los segmentos de la columna tienen algunas peculiaridades, ya que dependen de los movimientos corporales durante las fases del desarrollo motor a definir hasta el final del proceso de crecimiento. LA cifosis es anatómicamente normal en las estructuras de las columnas torácica y sacra, pudiendo presentar un ángulo entre 20 y 40 grados.

Cifosis. Ilustración: Alila Medical Media / Shutterstock.com

Con el tiempo, las curvaturas pueden cambiar, independientemente de la etapa del desarrollo humano en que se encuentre el individuo, siendo diagnosticadas como patologías o adaptaciones posturales. Algunas patologías consideradas solo como desviaciones posturales, solo se pueden ver en exámenes clínicos, pruebas de función muscular y evaluaciones posturales, pero también es de gran valor utilizar exámenes de imagen para comprender cada caso, como radiografía panorámica, resonancia magnética, tomografía. pruebas computarizadas, exámenes podiátricos, entre otras posibilidades diagnósticas que se encuentran en constante desarrollo.

A partir de los cambios que se pueden identificar en los métodos de evaluación, se deben tener en cuenta algunos signos que puede llegar a presentar el paciente, tales como: factores genéticos, inactividad física, sobrepeso, debilidad muscular y malos hábitos posturales. A partir de los signos presentados, se pueden identificar síntomas importantes para el diagnóstico de determinadas patologías, tales como: debilidad muscular, hormigueo en la columna o segmento inervado por la estructura específica, fuerte dolor localizado o incluso irradiado, disminución o pérdida de la sensibilidad local o de el segmento inervado, cambios vasculares, cambios de temperatura, ausencia de reflejos o respuesta exagerada a ellos.

Los cambios en la cifosis fisiológica ocurren cuando hay un cambio en la curvatura de la columna, desarrollando así lo que se llama hipercifosis, que consiste en acentuar la concavidad ventral de cifosis fisiológica, y rectificación, que consiste en la pérdida de una o más curvaturas fisiológicas, disminuyendo los ángulos que se consideran anatómicamente normales para soportar las cargas ejercidas por el cuerpo. La rectificación puede considerarse un mecanismo compensatorio, relacionado con el acortamiento y reducción de la fuerza muscular, especialmente de los músculos rotadores de la cadera. Otro aspecto importante que puede surgir en este segmento es la escoliosis, que puede presentarse en «S» o «C», principalmente en los segmentos torácico y lumbar.

Cuando piensas en cuidados preventivos, puedes decidir realizar conductas específicas para que puedas mantener intacta la curvatura de la columna. Desde los buenos hábitos diarios, la práctica de actividades físicas, los buenos hábitos posturales al realizar las actividades de la vida diaria, el cuidado al realizar los esfuerzos físicos necesarios para la funcionalidad, entre otros factores que pueden ser analizados, se debe tener en cuenta para que la salud de los segmentos que tienen la particularidad de la curvatura ventral convexa se mantiene sana.

La curvatura de la cifosis puede confundirse varias veces con algún proceso patológico. Sin embargo, cabe destacar la importancia de aclarar que, cuando la curvatura de la cifosis se presenta en el segmento torácico o sacro de la columna vertebral, es una condición anatómica normal de la estructura. Sin embargo, se sabe que para mantener intacta la curvatura de la columna, debemos mantener equilibradas las demás estructuras. Para que este equilibrio funcione es necesario mantener la musculatura estabilizadora siempre fortalecida, mediante actividades físicas que puedan desarrollar la fuerza suficiente para mantener la estructura sin adaptaciones, realizar estiramientos específicos para cada estructura, así como utilizar recursos como la liberación miofascial, estiramientos movimientos neurales, movilizaciones articulares, fototerapia electrotérmica y otros recursos para que las fuerzas vectoriales se dirijan correctamente de modo que no haya necesidad de que la columna se adapte para que pueda suceder el mantenimiento postural para mantener la funcionalidad del cuerpo de forma saludable.

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Referencias

NETTER, Frank H .. Atlas de Anatomía Humana. 2ed. Porto Alegre: Artmed, 2000.

TORTORA, Gerard J. Cuerpo humano – Fundamentos de anatomía y fisiología. Puerto Alegre. 4ª ed. Artmed Editora. 2000.

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