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Educación según Platón – Pedagogía

Platón (428/427 aC – 348/347 a. C.) fue uno de los grandes pensadores de la Antigua Grecia y su teoría dejó aportes en el campo de la educación, la ética y la política. Nacido en Atenas, fundó la primera institución de educación superior del mundo occidental y es uno de los filósofos griegos más conocidos, junto a Sócrates, del que fue discípulo, y Aristóteles, que fue maestro.

En su Academia se dedicó a formular teorías orientadas a políticas para la constitución de un Estado justo compuesto por ciudadanos virtuosos. Según él, la educación, la política y la ética constituían los tres pilares básicos para la formación integral del hombre griego. Creía que era necesario calificar a los individuos como medio para una sociedad política y éticamente justa, compuesta por hombres virtuosos capaces de dominar sus pasiones y, en consecuencia, ciudadanos activos con capacidad de argumentación y retórica. Consideró la educación como la más noble de las ciencias y dio al ideal educativo la condición de bien supremo en la vida y tenía como objetivo último la formación de ciudadanos virtuosos.

El tema de la educación y su relación con la virtud están presentes en muchos diálogos platónicos, evidenciando su preocupación por la formación del ciudadano político como embrión del Estado justo. En su diálogo Las Leyes, aborda el ideal político ante contingencias históricas, aborda el verdadero propósito de la educación y las premisas que orientan al educador para su realización.

A través de una analogía entre el Estado y el hombre (alma humana) los presenta como realidades complejas y heterogéneas, naturalmente desastrosas y en permanente estado de guerra interna. Para lograr el equilibrio y la armonía, el imperio del conflicto en el Estado se hace por la ley y en el alma humana por la razón. Ante esto, tanto en el Estado como en el hombre hay una parte que debe gobernar y otra parte que debe gobernarse. Este ejercicio de gobierno, en el hombre, se llama educación; a la capacidad de obediencia a los dictados de la razón, Platón llama virtud (PEREIRA, 2006: 961). El ideal de la educación se justifica por la necesidad de la formación de la virtud en el hombre.

La virtud se produce como resultado de la relación armoniosa entre los preceptos de la razón y los sentimientos que internamente se le someten. En la formación del individuo hay que enseñar primero la virtud, pues así es posible llevar a cabo el entrenamiento de los sentimientos y, posteriormente, el entrenamiento intelectual. En otra obra importante de Platón, La República, es La Alegoría de la Caverna, donde el filósofo narra el proceso de ascensión del alma sometida a la educación y, en consecuencia, el despertar del estado letárgico al estado de inteligencia, condición necesaria. para la creación de un nuevo ciudadano.

Por tanto, la educación expresada en las obras de Platón tuvo proyecciones políticas, pues para él el objetivo de la educación era formar ciudadanos capaces de opinar y participar en las decisiones sobre el rumbo de la sociedad y con el fin de habitar un estado perfecto. Sin embargo, cabe señalar que en el caso de la Antigua Grecia, la política era ocupación únicamente de aquellos a quienes la ley consideraba ciudadanos, lo que excluía a comerciantes, artesanos, mujeres y esclavos.