Enciclopedia o Diccionario Razonado de Ciencias, Artes y Oficios

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o Diccionario de Ciencias, Artes y Oficios

Lámina extraída de la Enciclopedia
Lámina extraída de la Enciclopedia

Obra emblemática de la Ilustración, cuya publicación (1751-1772) experimentó muchos azares.

Inspirada en una obra similar del inglés Chambers (1729), laEnciclopedia fue dirigida por Diderot y escrita por 150 eruditos, filósofos y especialistas de todas las disciplinas (Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Helvétius, Condillac, d’Holbach, Daubenton, Marmontel, Quesnay, Turgot, Jaucourt, etc.). La masa de artículos aportados es de calidad muy desigual, de carácter heterogéneo (desde simples recopilaciones a minitratados) y de opiniones en ocasiones divergentes. Un peligroso juego de referencias busca ocultar la audacia del pensamiento, para desbaratar así la censura.

El Discurso Preliminar, escrito por d’Alembert, es un cuadro resumen del conocimiento de la época.

1. Legado

Diderot se benefició de una triple herencia en la constitución del balance del saber de su tiempo: la de la Antigüedad, la de la Europa medieval, finalmente la del Renacimiento humanista.

Antigüedad

Fue ella quien impuso, a través de las obras de Aristóteles y Plinio el Viejo, la noción de enciclopedia como ideal cultural. El conocimiento de todas las disciplinas del saber formaba al perfecto filósofo (este era el ideal griego) o al perfecto orador (este era el ideal romano).

Europa medieval

Retomó este proyecto, aplicándolo a la constitución de una cultura cristiana. Tanto para los monasterios de la Alta Edad Media como para las universidades escolásticas, el mundo es un todo completo pero incompletamente conocido por el hombre. Se trata pues de enumerar el mayor número posible de signos e interpretarlos para que quien intenta descifrarlos, el hombre, comprenda mejor su destino.

Este es el objeto de todas las sumas teológicas, como el de todos los “espejos” que pintan un panorama de la Creación y de la Historia. Y los signos más ricos que pueden apelar a la imaginación de un comentarista medieval son las palabras, cuyo significado místico se busca traspasar. En los 20 libros de su Etimologíasel obispo Isidoro de Sevilla propuso, desde el comienzo de la viiimi siglo, un enfoque que prevaleció hasta el Renacimiento: encontrar la razón de las cosas en el origen de las palabras.

El Renacimiento

La erudición humanista está en línea con estas preocupaciones. El Renacimiento, desde el italiano Petrarca hasta el flamenco Justus Lipsius, comenzará y terminará con el trabajo de los filólogos.

Pero detrás de este tenaz deseo de «restaurar las letras correctas» asoma un apetito gigantesco por el conocimiento. No es casualidad que la palabra «enciclopedia» sea utilizada por primera vez por Rabelais, en el capítulo veinte de su pantagruel. La enciclopedia es el programa de estudio e investigación de un gigante.

2. La revolución enciclopédica

Finalmente, Diderot tenía ante sí intentos recientes de una visión global de la cultura, desde el Dictionnaire historique et critique (1697) de Pierre Bayle hasta el espectaculo natural (1732-1750) del Abbé Pluche, y las numerosas monografías sobre artes y oficios que florecieron desde principios del siglo xviiimi siglo.

Dominar las formas de actuar

L’Enciclopedia de Diderot introduce sin embargo una ruptura decisiva en el sentido de que ya no se propone buscar el sentido oculto del mundo a través de una explicación de las palabras, sino que quiere dar sentido a este mundo obteniendo los medios para transformarlo mediante el dominio de las técnicas. La atención de Diderot ya no se centra en la esencia íntima de las cosas encerradas en un sistema de signos, sino en la materia concreta de los objetos formados por el trabajo humano.

Un homenaje al trabajo manual

L’Enciclopedia opera una doble inversión en relación con la descripción tradicional del espectáculo del mundo. Sitúa, en efecto, las maravillas de este mundo no en los fenómenos naturales y en una armonía preestablecida que admiramos pasivamente, sino en las producciones del genio industrioso del hombre: las proezas de los relojeros, de los recortadores, de los ingenieros; YO’Enciclopedia logra por tanto un cambio de signo entre las artes liberales y las artes mecánicas, entre la mente y la mano: rehabilita el trabajo manual.

Diderot adopta incluso una posición original en relación con la actividad científica: para él, si un objeto es contemplado bajo diferentes aspectos, la colección de observaciones relativas a ese objeto y las disposiciones técnicas que implican caen bajo el ciencia ; pero, si el objeto se ejecuta, el conjunto de reglas que gobiernan su realización se define como un Arte : “la historia de las artes, escribe, es sólo la historia de la naturaleza utilizada”.

Conciliar espíritu y materia

L’Enciclopedia tiene como razón profunda la abolición de ese pecado contra el espíritu que es la disociación de la materia y el pensamiento. Muestra que el trabajo crea una unidad orgánica real entre la materia y el alma, lo físico y lo espiritual. El gesto que cambia el mundo es inseparable del entendimiento que lo analiza. Esta es la lección que recorre la obra de casi un cuarto de siglo (1751-1772), que apoyó a 1.000 obreros y enriqueció a cuatro libreros: 17 volúmenes de texto, 11 de láminas, 2 de índices, 5 de suplementos, 2 de mesa analítica; 71.818 artículos, 2.885 grabados; 24.000 colecciones repartidas por toda Europa en vísperas de 1789.

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