Epilepsia – Ataque epiléptico – Neurología y enfermedades

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La epilepsia, según los expertos, se considera una enfermedad cerebral clasificada por alguna de las siguientes condiciones:

  1. haber tenido al menos dos convulsiones no provocadas en menos de 24 horas;
  2. una crisis no provocada y la probabilidad de que ocurran convulsiones similares en un 60% durante un período de hasta 10 años;
  3. tiene un diagnóstico de síndrome epiléptico.

La epilepsia se puede clasificar en:

  1. Epilepsia idiopática
  2. Epilepsia sintomática
  3. Epilepsia provocada
  4. Epilepsia criptogénica.

La epilepsia idiopática se clasifica como predominantemente genético o presumiblemente de origen genético en el que no existe anomalía anatómica o patológica, este grupo también incluye epilepsias multigénicas pero sus bases genéticas no se han dilucidado hasta el momento.

La epilepsia sintomática se define como una epilepsia de causa adquirida y se asocia a anomalías anatómicas y patológicas macroscópicas, y características clínicas bien definidas de la patología, dentro de este grupo se incluyen los trastornos congénitos desarrollados, cuando se relacionan con alteraciones patológicas cerebrales.

La epilepsia provocada se llama así porque es causado por factores ambientales o sistémicos, no hay cambios neuroanatómicos o neuropatológicos fácilmente identificables.

La criptogénico es la epilepsia cuya causa no ha sido aclarada, en este caso ha habido una reducción en el número de casos a lo largo de los años, sin embargo, sigue siendo una categoría importante porque se relaciona con al menos el 40% de los informes epilépticos en adultos.

EPILEPSIAS GENERALIZADAS

Estas activaciones repentinas de las células de la corteza cerebral están esencialmente representadas por grand mal y petit mal.

El gran mal se caracteriza por la llamada convulsión tonicoclónica, marcada por la pérdida total del conocimiento y convulsiones que duran de cinco a diez minutos. Después de un inicio muy repentino, señalado por un grito, luego una caída a menudo traumática, la crisis se desarrolla en tres fases: fase tónica, marcada por una intensa contracción de todo el cuerpo y, a menudo, un mordisco de la lengua; fase clónica, correspondiente a convulsiones, espasmos repentinos y generalizados; fase de resolución, caracterizada por respiración ruidosa, denominada estertorosa, a veces con pérdida de orina. El paciente no recuerda la convulsión.

El pequeño mal la más frecuente, denominada ausencia, suele comenzar entre los 4 y 6 años y desaparece en la pubertad. El joven paciente pierde repentinamente el conocimiento durante unos segundos, no se mueve, no responde a las preguntas y su mirada se fija. No hay caída y la crisis puede pasar completamente desapercibida.

Otras epilepsias generalizadas se encuentran en encefalopatías epilépticas de niños pequeños (síndrome de West o espasmos infantiles, síndrome de Lennox-Gastaut), enfermedades en las que la epilepsia se asocia con retraso mental.

EPILEPSIAS PARCIALES

Se dice que estas activaciones repentinas de células en una región de la corteza cerebral son simples si no hay alteración de la conciencia: luego incluyen manifestaciones motoras (convulsiones limitadas a una región, por ejemplo, el brazo), sensoriales (hormigueo), sensoriales ( alucinaciones). Las epilepsias complejas, que tienen como resultado una alteración de la conciencia, se manifiestan por una actividad psicomotora que puede ser simple (movimientos de masticación, batir de pies) o más compleja (fuga), y de la que el sujeto no es consciente; también se pueden observar síntomas psíquicos (sensación desagradable e intensa de extrañeza, deja-vu, deja-vu).

Procesando

El tratamiento de una crisis de gran mal consiste en primer lugar en medidas de protección (alargamiento en una posición lateral segura, inserción de una cánula) y, si es necesario, una inyección intramuscular de benzodiazepina. El tratamiento básico se basa en la ingesta de fármacos antiepilépticos para evitar que las convulsiones se repitan. Las epilepsias secundarias no siempre desaparecen con el tratamiento de su causa.

Pronóstico

Es difícil establecer un pronóstico general de la epilepsia, ya que depende de la existencia o no de una causa (en particular, tumor cerebral en adultos), la frecuencia de las convulsiones y su tipo. Sin embargo, la mayoría de las personas con epilepsia tienen una enfermedad que está bien controlada con antiepilépticos y puede llevar una vida casi normal. Esta calidad de vida se obtiene a costa de la observación periódica del tratamiento, que en ocasiones debe continuarse de por vida. La esperanza de vida no se reduce de ninguna manera en esta enfermedad.

La epilepsia, sin embargo, tiene un impacto en la vida privada y profesional de los pacientes. En efecto, deben respetar una cierta higiene de vida: horas de sueño suficientes y regulares, no consumo regular de bebidas alcohólicas. Solo los pacientes con epilepsia fotosensible (que ocurre durante la estimulación lumínica intermitente) deben tomar precauciones al mirar televisión, trabajar en la computadora o jugar videojuegos: habitación con suficiente luz, respetar una distancia suficiente entre la pantalla y el paciente. En todos los casos deben excluirse las actividades deportivas donde una crisis pueda poner en juego la vida del sujeto: submarinismo, montañismo, deportes aéreos, etc. Se puede permitir nadar en aguas poco profundas si las convulsiones están bien controladas, siempre que el paciente esté acompañado. Asimismo, se desaconsejan o prohíben determinadas profesiones: conductor de vehículos pesados ​​o de transporte público, auxiliares de vuelo de aerolíneas, profesiones donde el trabajo en altura es frecuente, etc. Finalmente, en los niños con epilepsia, a menudo existen dificultades educativas, cuyas causas son múltiples: trastornos de la atención vinculados al tratamiento, absentismo por convulsiones, trastornos del carácter.

Síntomas

Los síntomas de la epilepsia van desde episodios de ausencia, distorsión de la percepción o movimiento incontrolado de partes del cuerpo, sensaciones repentinas de miedo, malestar, visión o audición poco realistas, pérdida del conocimiento y, por lo general, después de convulsiones, déficit de memoria y / o confusión mental. En los casos de convulsiones llamadas convulsiones tónico-clónicas, el paciente pierde el conocimiento y luego se cae y su cuerpo se vuelve rígido, luego de este evento hay una serie de contracciones musculares que hacen que el paciente tiemble y forcejee. En general, las convulsiones no son peligrosas siempre que no duren muchos minutos, ya que en algunos casos pueden durar hasta 30 minutos sin que el paciente recupere el conocimiento.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de la epilepsia son necesarios los exámenes de neuroimagen y electroencefalograma (EEG), pero además de estas herramientas, es necesario conocer la historia del paciente, y como en muchos casos los pacientes no recuerdan las crisis, es fundamental que exista un testigo para la investigación efectiva del paciente.tipo de epilepsia y para que el paciente tenga una terapia adecuada, también es fundamental buscar ayuda especializada para recibir el tratamiento correcto.

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