Fobia social –

Esta alteración psíquica afecta actualmente a alrededor del 2% de las personas del planeta, que sufren de una fuerte ansiedad al realizar una determinada actuación social. Generalmente, este sentimiento se limita a una esfera de la vida del individuo. En ocasiones esta fobia se caracteriza por una timidez malsana, que abarca prácticamente todos los campos de la existencia del sujeto.

Es normal encontrar entre las personas, sobre todo en una etapa preliminar de su vida, actitudes de timidez, porque los extrovertidos son, de hecho, la minoría. Lo que diferencia al tímido común del enfermizo es que el primero se presenta de manera fugaz, en un momento -como la adolescencia- en el que todo es nuevo y extraño; el segundo persiste en este estado a lo largo de su existencia. En una reunión social permanece aislado, temeroso de todo, incapaz de actuar, soñando con la decisión tan deseada, pero al mismo tiempo visualizando desarrollos humillantes y vergonzosos, si se atreve a cumplir sus ideales.

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La víctima de este trastorno no soporta ser objeto de la atención ajena, sentirse en el punto de mira del público, prefiere renunciar a un trabajo, curso o cualquier evento en el que deba someterse a una evaluación por parte de otras personas. Cuando se produce un daño de esta naturaleza, nos encontramos ante una situación de fobia social. Estas personas se desviven por pasar desapercibidas, por lo que no pueden progresar socialmente. Se sienten cada vez más inseguros, inferiores a los demás y diferentes, como si cargaran con un estigma que los distingue de los demás.

¿Qué siente realmente una persona que padece este trastorno? Desde una mera agitación interior hasta una sensación de pánico, pasando muchas veces por somatizaciones corporales, como sudor frío, escalofríos, entre otros. Dos comportamientos básicos marcan este síndrome: la necesidad de abandonar el contexto que genera estas emociones y la consecuente certeza de que el miedo presenciado no es en absoluto racional. El sujeto tiene, como todo el mundo, la falta de compañerismo, de una vida en sociedad, pero al mismo tiempo siente una amenaza que se cierne sobre sus intentos de acercarse al otro, que entorpece sus incipientes iniciativas.

La persona con fobia social experimenta en su interior mecanismos psíquicos muy complejos, de los cuales los signos visibles que denuncian la presencia de este trastorno son solo las puntas de un iceberg. Dentro de él hay emociones opuestas en conflicto, una visión distorsionada de sí mismo, de los demás y del universo en el que habita. Por lo general, guarda dentro de sí traumas de experiencias pasadas, que involucran experiencias negativas en el proceso de interacción social, especialmente con personas que fueron muy importantes para él. Esto puede provocar una caída de la autoestima, un complejo de inferioridad, que repercute durante toda la vida si no se trata y perjudica gravemente al paciente.

La persona se siente atrapada en una pesadilla social sin fin, sola, abandonada en su angustia castradora, impotente en sus intentos, que siente patéticos e inútiles. Situaciones habituales, que para cualquiera son habituales y sencillas de resolver, se vuelven casi imposibles de superar para ella, verdaderos obstáculos para su supervivencia. Así, su calidad de vida se vuelve mínima, tiene mayores dificultades para conseguir un trabajo, iniciar una relación afectiva, manifestarse públicamente, lo que reduce aún más su autoestima, e incluso puede iniciar un proceso depresivo.

Este trastorno psíquico puede tratarse, aunque la medicina sólo recientemente ha reconocido esta fobia como una enfermedad. Habitualmente, el paciente se somete a terapia cognitivo-conductual, ya que esta línea abarca el aprendizaje de habilidades sociales, demostraciones públicas, técnicas para trabajar sus fantasías pesimistas. Se han probado algunos medicamentos en estas personas y los resultados más efectivos se concentran en dos tipos de antidepresivos, aunque solo atenúan los signos orgánicos. La forma más viable de curar, por tanto, es la terapia en sí, sumada al esfuerzo de la persona involucrada.

Imagen: Aleutie / Shutterstock.com

Fuentes
http://www.psicosite.com.br/tra/ans/anssocial.htm
http://www.timidez-ansiedade.com/fobia-soc/index.htm
http://www.saudevidaonline.com.br/andre_astete001.htm

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