Habronemosis equina: enfermedades de los animales

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La habronemosis es una helmintosis que afecta a equinos (equinos, burros y mulos), y tiene un nematodo, el Habronema muscae. Puede manifestarse de cuatro formas:

Habronemosis cutánea

Habronema muscae

Esta es la forma más común en caballos. Se inicia por una lesión previamente existente en el animal, generalmente presente en las extremidades (donde los accidentes son más comunes), y posteriormente contaminada por las larvas de las moscas infestadas por H. muscae. La contaminación ocurre cuando aterriza para alimentarse, dejando las larvas en el animal. Habrá problemas con la cicatrización de heridas como resultado del desarrollo de estas larvas en la herida, creando tejido de granulación cutánea y una secreción que pica.

O diagnóstico se realiza fácilmente, mediante la identificación de las larvas encontradas en las lesiones, mediante raspado de piel o biopsia de la lesión.

Se recomienda el tratamiento quirúrgico en casos de heridas que no cicatrizan y nódulos calcificados que provocan alteraciones estéticas. También se realiza el uso de medicamentos, y el tratamiento farmacológico sistémico se puede realizar con Triclorfón 22 mg / kg por vía intravenosa; diluir en dextrosa al 5% o solución salina, repetir en dos semanas; Triclorfón 2 mL en diferentes partes de las lesiones durante 15 días; Dietilcarbamazina 6,6 mg / kg dos veces al día durante 2 a 3 semanas; Se aplicó fentión 5 mL / 5 cm de la lesión, por vía subcutánea.

El tratamiento tópico también se realiza mediante la aplicación de albocresil o bien, la limpieza de la lesión con dakin y la aplicación de pastas junto con la administración de antiinflamatorios.

Habronemosis conjuntival

Se caracteriza por la aparición de una herida elevada y proliferativa, en regiones siempre húmedas, como la orbitaria, habitualmente en la esquina media del ojo. Cuando las moscas aterrizan en la región ocular, terminan dejando larvas de H. muscae, generando lesiones en esa región. En unos seis días aparecen síntomas similares a los provocados por la habronemosis cutánea, con la aparición de una coloración rojiza en la córnea, la región facial se hincha y, cuando no se realiza una terapia adecuada, puede progresar a úlcera de córnea, ya que habrá una deficiencia en el funcionamiento e irritación en los párpados.

El diagnóstico de habronemosis conjuntival se realiza mediante la presencia de larvas en la conjuntiva y durante la necropsia.

El tratamiento se realiza limpiando el ojo del animal con suero fisiológico estéril. Para tener una reducción de la inflamación y también acción antibacteriana, se utiliza una pomada oftálmica con antibiótico y corticoide. También se recomienda el uso de ungüentos con organofosforados.

Habronemosis pulmonar

El pulmón puede ser alcanzado por larvas aberrantes o erráticas. Las larvas depositadas cerca de la nariz migran a los pulmones, generando granulomas parásitos cerca de los bronquios, induciendo una peribronquitis nodular. En raras ocasiones, durante la migración de las larvas, se pueden detectar signos leves de bronquitis. Los nódulos pueden cubrirse con un material cursi; en los potros, los abscesos asociados con Rhodoccocus equi pueden empeorar la afección. En la mayoría de los casos, esta forma de habronosis es asintomática.

El diagnóstico se realiza únicamente mediante necropsia.

Habronemosis gástrica

Esta forma se presenta cuando los animales ingieren la larva del parásito causante de la habronemosis (que en este caso puede ser H. muscae, H. micróstoma y Draschia megastoma), que son dejadas por las moscas cerca de la región de la boca del animal o en comida. Cuando llegan al estómago, estas larvas se asientan y se desarrollan hasta la edad adulta, cuando liberan sus huevos al ambiente junto con las heces de los animales parasitados. Las heces atraerán algunas especies de moscas que serán huéspedes intermediarios del parásito que causa la habronemisis. Los signos clínicos más característicos de esta forma son la reducción de peso, la caída del cabello, la disminución del rendimiento físico, las úlceras gástricas, los cólicos sucesivos y, si no se tratan adecuadamente, pueden conducir a la muerte.

La habronemosis gástrica no se identifica fácilmente, ya que los huevos y las larvas no se ven fácilmente en los exámenes parasitológicos de cultivos. De esta forma se puede realizar un xenodiagnóstico, donde se colocan las heces del caballo sospechoso junto con huevos de mosca y, al cabo de una semana, las moscas ya se han convertido en adultas y se anestesian con éter y se disecan al microscopio en busca del parásito; El lavado gástrico también se puede realizar con solución salina y examen de este lavado; también está el examen en agua etérea, sin embargo es difícil de realizar; Hallazgos de parásitos adultos, larvas o huevos en la necropsia.

El tratamiento se realiza con el uso de antihelmínticos y una solución de NaOH al 2% para disolver el “tapón mucoso” y abrir el nódulo de Draschia (cuando este es el parásito), haciendo más eficaz el antihelmíntico.

El control de esta condición se puede hacer retirando las heces, la ropa de cama sucia y la basura de los establos y las casas; higiene y desinfección completa del entorno en el que vive el animal; administración de antihelmínticos a animales infectados con la forma gástrica, para que exista un control de nematodos adultos y ovipostura; uso de trampas asesinas; usando insecticidas; tratamiento adecuado de heridas y abrasiones, protegiéndolas.

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