Homeostasis: equilibrio hídrico y térmico del cuerpo

En un principio, basta con decir que la palabra clave para entender el concepto de homeostasis es estabilidad. Además de eso, es importante comprender los conceptos de células somáticas y seres multicelulares.

Los seres multicelulares son, a grandes rasgos, seres compuestos por varias células. En este sentido, estas células se organizan para que formen tejidos, órganos y sistemas. Un ejemplo de esto son las células del hígado, los hepatocitos, que se organizan para formar el hígado. En cuanto a las células somáticas, en general, los seres multicelulares tienen dos grupos de células, somáticas y sexuales. Las células somáticas son las que se generan a partir de la mitosis, es decir, tienen el mismo material genético en todo el organismo, organizándose para formarlo. Por otro lado, las células sexuales son las generadas por la meiosis, que tienen la mitad del material genético y están directamente relacionadas con la reproducción sexual.

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En un segundo momento, con los conceptos descritos anteriormente ya entendidos, es posible iniciar la explicación sobre la propia homeostasis. Las células somáticas, aunque comparten el mismo material genético, son diferentes entre sí. Esto se debe a la diferenciación celular, que hace que las células de un organismo tengan una organización interna y una composición de estructuras individuales para cada tipo de célula. Aquellas células que son diferentes y comparten el mismo material genético finalmente se sumergen en un entorno común, el entorno extracelular.

Este ambiente extracelular tiene varias características para que las reacciones dentro del cuerpo puedan ocurrir correctamente, como concentración de nutrientes y gases, temperatura, pH y varias otras que permiten el mantenimiento de la vida. En un sistema homeostático, los sistemas que lo componen “funcionan” con la intención de mantener estables estas condiciones o con la menor alteración posible. Así, la homeostasis es precisamente esa capacidad de mantener la estabilidad del organismo y, cuando se producen cambios, llevar a cabo reacciones e interacciones encaminadas a mantener el entorno para que sus características vuelvan a los ideales.

Después de comprender el concepto de homeostasis, es común creer y tener en cuenta solo el sistema excretor. De hecho, los riñones y el sistema excretor en su conjunto son muy importantes para mantener la estabilidad de las condiciones internas del cuerpo. Sin embargo, este no es el único sistema que funciona para este propósito. Es muy importante destacar que esta regulación interna está garantizada por el conjunto de sistemas que componen el organismo. Verás, el sistema excretor juega un papel indispensable en la remoción de desechos metabólicos del cuerpo y en la reabsorción de agua, pero el sistema circulatorio que realiza el transporte hará factible esta filtración. Como en este ejemplo, los nutrientes disponibles en el cuerpo dependen del sistema digestivo para ser «descompuesto» y absorbido, pero también dependen del sistema locomotor y la musculatura esquelética, en su conjunto, para que estos alimentos sean ingeridos. Así, esto significa y reafirma que la homeostasis está garantizada por cada uno de los sistemas del organismo y por su combinación.

Finalmente, un organismo que puede garantizar la homeostasis es aquel que es capaz de mantener las condiciones internas y comunes para que sean estables o poco alteradas y luego corregidas. En este sentido, es importante destacar que la homeostasis está garantizada no solo por un órgano o sistema, sino por todos (o casi todos) ellos y sus asociaciones.

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