Inconsciente según Freud – Psicoanálisis

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«Inconsciente”Es el concepto polisémico más importante del psicoanálisis.

Sigmund Freud, padre de esta escuela de pensamiento, basada en las tradiciones de la psiquiatría dinámica y la filosofía alemana, pulida por la práctica clínica, se dio cuenta de que la psique no es reducible a los contenidos a los que se accede. Así, presentó la teoría del inconsciente, que tiene un sentido tópico (relacionado con el lugar) y adjetivo.

El primer significado designa una instancia psíquica particular, a la vez interna y externa al sujeto, portadora de mecanismos y contenidos específicos.

Estos últimos, al ser repudiados por la conciencia, pasan por procesos de desconexión, es decir, la idea y la palabra relacionada con ellos se desconectan. Por tanto, se adquiere otro principio vinculante. Así, el inconsciente presenta sus propias leyes de asociación, asociadas al retorno a la memoria de huellas de satisfacción, las «representaciones-representantes» de las pulsiones.

La gramática básica de sus procesos primarios tiene lugar a través de la condensación (fusión de ideas) y el desplazamiento (conducción de la energía impulsora de una idea a otra).

Existe, además, la concepción del inconsciente como un adjetivo, común en el lenguaje coloquial. Designa el conjunto de procesos mentales en los que no se piensa conscientemente, e incluso el estado mental de los individuos privados de conciencia (como el de los sujetos inconscientes).

Acceso al inconsciente

El inconsciente se percibe en sus manifestaciones, caro al proceso de análisis. Estos son:

  • Sueños: son expresiones de la satisfacción de los deseos y la evitación del disgusto, en forma de regresión del pensamiento a las imágenes. Éstos escapan de la lógica aristotélica, formándose a través de la condensación, figurabilidad y desplazamiento y reducción por mecanismos de censura. Lo que es accesible al despertar es su contenido manifiesto, aunque sea modificado por la conciencia en la búsqueda de sentido.
  • Chistes: son producciones breves de placer caracterizadas por el ejercicio de la función lúdica del lenguaje. Un ejemplo, narrado por Freud, es el de una mujer, cuando se le pregunta si todas las italianas bailan mal, respondiendo “Non tutti, ma buona parti (no todas, pero una buena parte), en juego con“ Buona parti ”y“ Buonaparti ”(Napoleón)
  • actos incorrectos: son acciones que el sujeto suele realizar bien y fracasa, atribuyendo el fracaso, como la memoria o lapsus de lenguaje, a la distracción o al azar. Un ejemplo sería decir «padre» al llamar a un amigo.
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