Líquido sinovial: composición, producción, funciones.

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O líquido sinovial es un fluido corporal de gran importancia en la composición del organismo. Se caracteriza por ser un líquido viscoso, filtrado del plasma de la membrana sinovial, donde las células de esta membrana secretan un mucopolisacárido, que tiene en su composición ácido hialurónico y una pequeña cantidad de proteínas de alto peso molecular (como fibrinógeno y globulinas). Este filtrado de plasma difiere solo en relación con las proteínas de alto peso molecular, pero la composición tiene en esencia la misma composición bioquímica que el plasma. El líquido sinovial es uno de los elementos que forman el aparato locomotor, junto con las estructuras óseas, músculos, ligamentos, tendones y otras estructuras.

Ilustración de una unión articular, con líquido sinovial. Ilustración: joshya / Shutterstock.com

Las principales funciones del líquido sinovial son lubricar las estructuras articulares móviles y transportar nutrientes al cartílago articular, lo que permite una funcionalidad y un movimiento suaves e indoloros del sistema locomotor. Generalmente, la cantidad aproximada de líquido sinovial en las cavidades articulares ronda los 3,4ml, que puede aumentar según las patologías o disfunciones que pueda presentar el individuo.

El líquido sinovial contiene mucina, albúmina, grasas y sales minerales en su composición. Los elementos citológicos que componen el líquido sinovial son normalmente: linfocitos, monocitos, neutrófilos, células sinoviales, ragocitos (células AR), lipófagos, células LE. Pueden presentar cristales resultantes de patologías como: monurato de sodio (gota), pirofosfato cálcico (pseudogota), hidroxiapatita, colesterol, entre otros componentes.

La cantidad de líquido sinovial en las articulaciones puede aumentar debido a patologías autoinmunes, lesiones mecánicas, químicas o bacterianas. Estas patologías terminan cambiando la permeabilidad de la membrana sinovial y los capilares, provocando diferentes grados de respuesta inflamatoria. El líquido sinovial normal no se coagula, sin embargo, cuando ocurre un proceso patológico, puede contener una gran cantidad de fibrinógeno y factores de coagulación de proteínas y, por lo tanto, puede formar pequeños coágulos.

A partir de la artrocentesis, nombre que se le da a la recogida ambulatoria de líquido sinovial, puede servir como diagnóstico de diversas patologías. En el examen microscópico se observarán los siguientes componentes: recuento global de glóbulos rojos y leucocitos, recuento diferencial de leucocitos y búsqueda de cristales. Los elementos citológicos que se encuentran comúnmente son: linfocitos, monocitos, neutrófilos, células sinoviales, ragocitos y lipófagos. Cuando los cristales están presentes, pueden estar compuestos por: monurato de sodio, pirofosfato de calcio, hidroxiapatita, colesterol o incluso artefactos. En el examen bioquímico se analizan los niveles de glucosa, proteína total y ácido úrico.

Los cambios resultantes de la artrocentesis pueden indicar procesos inflamatorios concluyentes para el diagnóstico de artritis, junto con otras pruebas, que pueden clasificarse en:

  • Grupo I (no inflamatorio): osteoartritis, traumática, osteocondritis, osteoartropatía neuropática;
  • Grupo II (inflamatorio): artritis reumatoide, síndrome de Reiter, fiebre reumática, espondilitis anquilosante, enteritis regional, colitis ulcerosa, psoriasis;
  • Grupo III (infeccioso): bacterias, hongos, bacilo de Koch;
  • Grupo IV (cristales inducidos): gota, artropatía asociada a apatita, enfermedad por depósito de cristales de pirofosfato cálcico;
  • Grupo V (hemorrágico): trauma, hemofilia, hemangioma, uso de anticoagulantes.

Las patologías diagnosticadas a partir de artrocentesis pueden tratarse mediante abordajes conservadores (farmacoterapia), que pueden o no estar asociados al movimiento, que se pueden realizar mediante fisioterapia convencional, técnicas específicas de reeducación del movimiento, así como movilizaciones, fortalecimiento muscular mediante Pilates, musculación terapéutica, entrenamiento funcional, hidroterapia, natación y actividades que pueden facilitar el movimiento, reducir el dolor y brindar oportunidades para una mejora significativa en la calidad de vida de los pacientes con las patologías mencionadas. Dichas patologías pueden manifestarse de leves a graves, pudiendo generar diferentes niveles de deterioro, desde estados leves donde ocurren crisis de dolor esporádicas, hasta situaciones en las que el paciente se vuelve totalmente dependiente para mantenerse activo en sus actividades diarias. Para prevenir tales complicaciones, también es importante mantener buenos hábitos alimenticios y una rutina regular de actividad física.

Referencias

NETTER, Frank H .. Atlas de Anatomía Humana. 2ª ed. Porto Alegre: Artmed, 2000.

TORTORA, Gerard J. Cuerpo humano – Fundamentos de anatomía y fisiología. Puerto Alegre. 4ª ed. Editorial Artmed. 2000.

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