Modernidad – concepto de modernidad en sociología

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LA Modernidad es una idea muy utilizada en las humanidades y que puede explicar diferentes aspectos: puede relacionarse con el tiempo histórico, siendo el período que sucede a la Edad Media; puede designar una vanguardia artística, el modernismo o puede expresar una transformación en la sociedad, entendida también como racionalización social. La sociología trabajará más específicamente con este último aspecto, dando una explicación de las sociedades modernas, sus procesos de diferenciación y sus criterios de desarrollo.

Desde el punto de vista de la Era Moderna, existen divergencias en cuanto a su datación específica, ya que distintos hechos pueden marcar su inicio o sus características más definitorias. De manera esquemática, las raíces culturales de la Modernidad se encuentran en la Reforma Protestante del siglo XVI, en el Renacimiento del siglo XVII y se extendieron al Iluminismo del siglo XVIII, elevando la razón al nivel de un nuevo criterio rector de la sociedad. . Estos cambios en las estructuras culturales abrieron la brecha para las dos revoluciones que ahora determinan, políticamente, la Modernidad: la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, ambas también a raíz de un acelerado movimiento de urbanización.

Esta serie de hechos formó lo que el sociólogo Anthony Giddens considera tres marcas que estarían asociadas a la Modernidad: 1) una posición que entiende el mundo como abierto a la transformación de los hombres; 2) un complejo de instituciones económicas basadas en la división del trabajo, la producción industrial y la economía de mercado y 3) un arreglo de instituciones políticas, principalmente el estado moderno centralizado y las democracias de masas. Estas profundas transformaciones culturales y sociales hicieron de la Modernidad una era basada en la idea de progreso, en detrimento del Antiguo Régimen, que se basaba en las tradiciones y la conservación.

Max Weber definió esta tendencia a cambiar los estándares sociales en términos de una dinámica de racionalización: es el predominio de la racionalidad con respecto a los fines, es decir, el cálculo y disposición de los medios para lograr un objetivo, sobre las formas tradicionales y afectivas de la racionalidad. Así, con el desplazamiento del poder de las imágenes religiosas del mundo y las normas tradicionales a la lógica de la razón instrumental, se produce un fenómeno que Weber denomina «desencanto del mundo». Este fenómeno, sin embargo, no se da solo en las disposiciones y actitudes de los individuos: se institucionaliza en las dos instituciones modernas que ya se han mencionado, el Estado y la economía capitalista, definiendo así una dinámica de secularización de la sociedad. Al mismo tiempo, la fusión de transformaciones culturales y sociales permitió el desarrollo de la ciencia y la tecnología a niveles nunca antes vistos.

La modernidad, entonces, marca la era de nuestra historia donde la razón, el progreso y la individualidad se toman como principios organizadores centrales de la sociedad. Sin embargo, los procesos de modernización, es decir, las diferentes formas en que se produjo en Occidente, también vinieron a la par con su contrario, como dominación: el colonialismo europeo y el Holocausto en sí pueden entenderse como un desarrollo nefasto de la explosión de la técnica y ciencia, es decir, de la razón instrumental sobre otras formas de comprensión. Queda, por tanto, preservar esos ideales políticos de igualdad y libertad como legados de la Modernidad y denunciar y combatir sus formas de dominación que se esconden bajo el manto del progreso que solo llega a algunos, pero nunca a todos.

Fuentes:

GIDDENS, Anthony. Las consecuencias de la modernidad. São Paulo: Editora UNESP, 1991

WEBER, Max Economía y sociedad. Brasilia: Editora da UNB, 1991.

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