Nación – Sociedad e Historia

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La nación es la unión de personas con características históricas comunes que forman un pueblo.

Los estudiantes de las universidades medievales se reunieron en grupos llamados nativo o Nació, términos latinos originales para la palabra Nación. Como cada estudiante provenía de un lugar, los grupos reunían a estudiantes que provenían de los mismos lugares y donde se hablaba su lengua materna y se seguían las leyes de sus respectivos orígenes. Fue en estas universidades donde creció el movimiento de protesta contra la Iglesia Católica en la época del Renacimiento. Este alejamiento de la Iglesia de Roma, que se intensificó en las colonias del Nuevo Mundo, colocó al humanismo en el centro de la relación entre el hombre y la naturaleza.

El término Nación ganó repercusión con la publicación del libro de Adam Smith denominada “La Riqueza de las Naciones”, de 1776, que no se preocupó por caracterizar muy bien el término, solo lo utilizó para designar las distintas organizaciones humanas, siendo el vínculo principal del término Nación con el Estado. El término fue absorbido por dos grandes movimientos históricos, la Revolución Americana y la Revolución Francesa. En ambos, el término Nación se utilizó para legitimar el poder del pueblo. A partir de entonces, el término Nación sería recurrente en la historia de la humanidad, integrando grandes eventos como los que involucraron las espoletas de la Primera y Segunda Guerra Mundial. En el mismo siglo XX, entre guerras, se fundó la Sociedad de Naciones, con el objetivo de intentar garantizar la paz entre los pueblos, que fue reemplazada por Naciones Unidas tras el segundo conflicto.

El concepto más aceptado de Nación, en la actualidad, se ocupa de la reunión de personas con características históricas similares, es decir, miembros de un mismo grupo étnico, que hablan el mismo idioma y tienen las mismas costumbres. Así, hay un pueblo unido por hábitos y tradiciones. Sin embargo, es importante señalar que los elementos idioma, territorio, religión, costumbres y tradición no constituyen una Nación en sí mismos. Para formarlo es fundamental el vínculo entre los individuos, lo que genera la convicción de querer formar un colectivo. Es decir, la Nación existe desde el momento en que también existe una conciencia de nacionalidad entre los individuos, formando un grupo con intereses especiales y necesidades particulares.

Así, Nación no se cancela ni se somete al Estado, por tratarse de una forma política adoptada. La Nación es preexistente sin necesidad de organización jurídica o política, aunque es común hacer su asociación con el Estado. Prueba de ello es lo que ocurre en el continente africano. Después de la Segunda Guerra Mundial, África se dividió en Estados según los intereses de los pueblos europeos. Sin embargo, esta división de Estados no tuvo en cuenta las características históricas de los pueblos que incluían, generando así Estados formados por distintas naciones. La consecuencia de esto es una oleada interminable de guerras civiles que arrasa por todo el continente, ya que no se han respetado las diferencias y, hoy, los diferentes pueblos que habitan un mismo territorio luchan por el poder.

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