Nuestra Señora de Guadalupe

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La apariencia de Nuestra Señora de Guadalupe es un fenómeno aún no resuelto por la ciencia. También conocida como la Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora de Guadalupe, en español, o Nicān Mopōhua, en dialecto náhuatl, fue revelada en México, el 9 de diciembre de 1531, a un humilde indígena nahua, Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Esta aparición tuvo lugar en la Ciudad de México, más precisamente en el Tepeyac.

En el trayecto de sábado a domingo, este indígena se encontraba cerca del cerro del Tepeyácac, cuando de repente escuchó que alguien lo llamaba por su nombre; al buscar el origen de la voz, se enfrenta a una hermosa y trascendental visión femenina, que se identifica como la Virgen María, madre de Dios. Ella le pidió que le llevara un mensaje al obispo Juan de Zumárraga, solicitando la construcción de una iglesia, pero el eclesiástico se resistió a los intentos de Juan de transmitirle el mensaje divino en el palacio del obispo.

Para convencer al clérigo, Nuestra Señora habría recogido flores en un lugar semidesértico en pleno invierno, y recomendó al nativo que se las llevara al obispo envuelto en su manto, aparentemente hecho con Tilma, una tela indígena típica de la Colombia pueblos, creados con la sustancia extraída del cactus. Poco resistente, debería dañarse después de 20 años.

Cuando abrió su túnica ante las autoridades religiosas y otras personas, contándoles lo que había ordenado la Virgen, con las flores derramadas por el suelo, inmediatamente se imprimió una imagen de Nuestra Señora en su manto, sorprendiendo a todos, se arrodillaron con devoción. Inicialmente fue construida por los propios indígenas una capilla, en cuyo interior se conservó el icono hasta 1557. Una pequeña iglesia asumió esta función poco después, ejerciéndola hasta 1622, cuando efectivamente se construyó el templo solicitado.

La ciencia ha investigado los temas controvertidos involucrados en esta aparición. El análisis de los productos químicos utilizados en las pinturas que produjeron la imagen reveló que el tejido era, de hecho, una mezcla de cáñamo y lino, más capaz de afrontar el paso del tiempo. Queda por explicar los elementos químicos que componen el patrón. Los propios científicos de la NASA concluyeron que los tintes detectados en la imagen nunca se encontraron en nuestro planeta y son portadores de una intensa radiación, visible a los ojos humanos. En cuanto a la técnica artística aplicada en esta obra, no hay constancia en la historia del arte, ya que no utiliza pinceladas tradicionales.

Los ojos del santo tampoco se explican científicamente, ya que reflejan al menos trece figuras, entre ellas Juan Diego y el obispo. El fotógrafo Alfonso Marcué González, en 1929, y el oftalmólogo A. Jaime Palácios, en 1957, identificaron el reflejo de los rostros diminutos dentro de un ojo ya muy pequeño, y no encontraron explicación que no sea sobrehumana para este fenómeno. Sobre todo cuando el propio ojo del obispo refleja el de Juan Diego, todo a una escala microscópica inimaginable.

Nuestra Señora de Guadalupe, que integra la devoción mariana, ha sido respetada por los católicos como Patrona de la Ciudad de México, desde 1737; Patrón de México, desde 1895; de América Latina, desde 1945 hasta la actualidad; y como Emperatriz de América, título otorgado en 2000. La fiesta en su honor se realiza el 12 de diciembre.

Fuentes
http://en.wikipedia.org/wiki/Nossa_S Senhora_de_Guadalupe
http://www.terra.com.br/esoterico/monica/monica_19_06_2002.htm

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