Pax romana – Historia – InfoEscola

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LA Pax Romana fue un período llamado así por la toma de control de un amplio territorio, garantizando cierta estabilidad y tranquilidad. El término proviene del latín y significa paz romana. El llamado período tuvo una duración considerable, desde el 27 a. C. hasta el 180 d. C.

En el contexto, Roma buscaba expandir su territorio y, al mismo tiempo, necesitaba cuidar un territorio ya bastante extenso. Por eso fue necesario desarrollar formas de garantizar el control del territorio y cierta paz, considerando que Roma había atravesado un largo período de constantes guerras civiles. Cabe señalar, por tanto, que el comienzo de la Pax Romana tuvo lugar durante el gobierno de Augusto, el primer emperador romano. Es precisamente el comienzo del Imperio Romano lo que fue definitorio para este período de paz.

Durante el período del gobierno de Augusto en el 27 a. C., después de un período de intensa lucha por el poder, rebeliones de esclavos y asesinatos, comenzó un período de estabilidad y control. Con el extenso territorio, las conquistas de diferentes pueblos con diferentes culturas -que a menudo no aceptaban el dominio romano-, era necesario asegurar el control de todo el Imperio. Fue en este período cuando también se produjo una expansión de la cultura romana, es decir, un proceso de romanización de estos nuevos dominios. En este proceso las legiones de soldados romanos fueron fundamentales.

Correspondía a los soldados difundir la cultura romana, controlar las fronteras, con tropas situadas en estas regiones para evitar invasiones y dominios territoriales por parte de otros pueblos. También se suponía que debían garantizar el control de las regiones remotas del territorio en caso de rebeliones y revueltas, garantizando la paz. Además de controlar a los pueblos conquistados, Roma garantizaba la productividad económica en estos lugares y recaudaba impuestos. En estos casos, las obras públicas de estructura también sirvieron para mantener a la población satisfecha con el gobierno central.

Por eso vale la pena señalar: aunque este período se considera un período de paz y prosperidad, esto solo estaba garantizado para los intereses de Roma. Los pueblos conquistados vieron oprimidas sus rebeliones y había pocas posibilidades de escapar al control romano. LA Pax Romana fue un período de estabilidad para el Imperio, pero también fue un período de violencia hacia los pueblos conquistados. Se ofrecieron algunas pequeñas libertades y garantías a los pueblos de los nuevos territorios, como la ciudadanía para algunos, el derecho al matrimonio o una cierta autonomía. Otro punto a destacar es el hecho de que, para garantizar la paz y el control del territorio, era necesario contar no sólo con los soldados enviados a territorios alejados de Roma, sino también con las élites locales, dándoles ciertas energía.

La concentración del poder en manos del emperador hizo posible la reorganización de la administración en los dominios romanos y un poder más centralizado. De esta manera, el Emperador (que no era rey) era adorado como un dios. Fue también en este período cuando se produjo un importante crecimiento y desarrollo cultural, con la construcción de nuevos edificios, monumentos y teatros, además de muchas otras obras estructurales, como carreteras. De hecho, la construcción de caminos que unían Roma con sus dominios más lejanos fue un punto importante para la consolidación de un período de paz. Esto se debe a que a través de los caminos se garantizaba el movimiento del ejército -que reprimía las rebeliones y garantizaba la seguridad en las fronteras- y la llegada de los impuestos recaudados en los dominios a Roma.

Referencia

FUNARI, Pedro Paulo. Grecia y Roma. São Paulo: Contexto, 2002.

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