Populismo: práctica política

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Populismo es una práctica política cuyo líder se encarga de salvar al país y al pueblo. El populismo asume promesas dirigidas a sectores vulnerables de la población, mientras trata a la élite como un enemigo. Esta estrategia se remonta al Imperio Romano y reapareció en varios países en el siglo XX.

Actualmente, el término «populismo» se utiliza de forma peyorativa para ofender a los opositores políticos.

Significado del populismo

El término se deriva del latín y significa «pueblo» (populus) y asociado con el sufijo de origen griego «ismo».

Populismo

Origen del populismo

El populismo tiene su origen en el Imperio Romano, especialmente en los reinados de Tibério Graco, Caio Mário, Júlio César y César Augusto. Se le conocía con el nombre de «Pão e Circo» (panem et circenses).

El pueblo romano fue cooptado para apoyar a estos emperadores a través de espectáculos de circo y distribución de comida.

Asimismo, el populismo forma parte de la demagogia, en la medida en que establece un vínculo emocional con el “pueblo”, tratado como una categoría abstracta.

El resultado es siempre un autoritarismo autoritario y una dominación imperceptible por parte de los dominados.

Características del populismo

Política

El populismo critica el liberalismo político y sus representantes se sitúan por encima de los partidos políticos.

Por ello, el contacto directo entre las masas urbanas y el líder es fundamental, ya que se evita cualquier intermediación de partidos o corporaciones en este proceso.

Con el fin de crear una identidad política y una ilusión de participación, se organizan reuniones y partidos populares para incluir a grupos sociales históricamente marginados de la escena política.

Se presenta al pueblo como una entidad amable, justa y guardiana de los valores de la nación. Cualquiera que no se ajuste a esta descripción se llama anti-pueblo.

Economía

El populismo lleva a cabo políticas nacionalistas de sustitución de importaciones, nacionalizando actividades económicas estratégicas, imponiendo restricciones al capital extranjero y otorgando derechos sociales.

El resultado es una deuda pública brutal, ya que estas políticas desalientan al sector productivo.

Cooptación

El líder utiliza varios recursos para obtener el apoyo popular. Estos dispositivos van desde el lenguaje simple y popular, la propaganda personal masiva y la simplificación de problemas complejos a través de recursos retóricos como la falacia y la demagogia.

De esta manera, el populismo prepara el terreno para la implementación de medidas autoritarias que no respetan a los partidos políticos y las instituciones democráticas.

Por eso, además del autoritarismo y la asistencia, los gobiernos populistas controlan los medios de comunicación para que sean un instrumento de divulgación de las acciones gubernamentales.

Estrategias populistas

El político populista hace uso de efectos retóricos y propuestas poco realistas en beneficio de los sectores más populares. Por otro lado, busca limitar el poder de las élites políticas tradicionales, consideradas rivales.

Como filosofía política, afirma los derechos y el poder de los desfavorecidos en detrimento de los privilegios de la élite.

Así, a pesar de las mejoras en la calidad de vida de las poblaciones involucradas, el populismo no debe confundirse con la democracia plena. Esto preserva los derechos del ciudadano y mantiene su libertad, lo que no ocurre en los regímenes populistas.

Asimismo, el líder y el pueblo se vuelven dependientes el uno del otro a través del intercambio de favores. Esto genera prácticas como el clientelismo, donde las personas son vistas como seres útiles solo para las elecciones y no como ciudadanos por derecho propio.

a los problemas del país.

El populismo hoy

Líder populista

Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela, habla a la multitud

Los gobiernos populistas volvieron al escenario político en el siglo XXI tras el agotamiento del modelo neoliberal.

En América Latina, vemos líderes como Hugo Chávez, en Venezuela y Cristina Kirchner, en Argentina.

En Europa, en cambio, el populismo está ligado a partidos de derecha como la italiana «Liga Norte», encabezada por Matteo Salvini. En Francia, el «Frente Nacional» de Marine Le-Pen crece con cada elección.

También el gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos, y Recep Tayyip Erdoğan, en Turquía, son considerados populistas.

Principales regímenes y líderes de población

Con representantes tanto de izquierda como de derecha, el populismo moderno es un fenómeno típico de la década de 1920, especialmente después de la crisis de 1929.

En América Latina, comenzó en 1930, cuando crecieron la industrialización y la urbanización. Como resultado, hay un debilitamiento de las estructuras políticas agrarias y oligárquicas.

En Brasil, surgió con el advenimiento de la Revolución de 1930, que derrocó a la vieja República oligárquica y estableció a Getúlio Vargas en el poder.

Finalmente, los movimientos populistas cobraron fuerza en las democracias del primer mundo a partir de la década de 1980, especialmente en Canadá, Italia, Nueva Zelanda y los países escandinavos.

Líderes populistas

Finalmente, los líderes más destacados del populismo fueron:

  • Benito Mussolini (1922-1943), en Italia;
  • Adolf Hitler (1932-1945), en Alemania;
  • Getúlio Vargas (1930-1945 / 1951-1954), en Brasil;
  • Lázaro Cárdenas (1934-1940), en México;
  • Juan Domingo Perón (1946-1955 / 1973-1974), en Argentina;
  • Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), en Colombia.
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