Religión y Dioses del Antiguo Egipto

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La religión ejerció mucha influencia en la vida de la gente del antiguo Egipto. Sigue siendo uno de los aspectos de esta gran civilización antigua que quizás más conocen los arqueólogos, debido a las ya famosas pirámides, lugar de descanso eterno de importantes faraones, además de la gran cantidad de momias encontradas, textos mortuorios y similares. .

En el antiguo Egipto se entendía que el hombre y la naturaleza debían vivir en armonía para siempre. Su culto era politeísta (creencia en varios dioses, en lugar de uno solo, como en la religión cristiana), donde cada dios actuaba en un campo específico de la vida de los ciudadanos. También había dioses que combinaban la apariencia del hombre y otros animales, como Anubis, representado con cabeza de chacal y cuerpo humano.

El Faraón tenía todos los poderes en sus manos y asumía diversas funciones, siendo considerado la personificación de dios en la tierra. Así, podemos ver la importancia que la sociedad egipcia le daba a la religión.

Monoteísmo antiguo egipto

El faraón Amenhotep IV, perteneciente a la dinastía XVIII, intentó implantar el monoteísmo, eligiendo al sol, dios Atón, como único ser supremo al que adorar. O politeísmo, sin embargo, tenía sus raíces en las estructuras clericales, sociales y políticas del Antiguo Egipto, lo que provocó una intensa resistencia, principalmente por parte del clero. Así, después de su muerte, se volvió a establecer entre los egipcios el culto a varias deidades.

Este pueblo, aun en tiempos remotos, creó una estructura intelectualmente refinada para comprender la esencia humana. El hombre estaría formado por ocho elementos fundamentales: el Khat, correspondiente al cuerpo físico; el Ca, doble humano, poseedor de una existencia autónoma, a quien se dirigen las ofrendas de agua, alimento e incienso; el Ba, que representaba el alma y habitaba el Ca, generalmente simbolizado en el arte egipcio y en los papiros como un halcón con cabeza de hombre; AB indicaba el corazón, luego considerado la fuente de la vida; El cielo, símbolo de la luz sutil que emana del ser, la inteligencia espiritual o espíritu humano, residía junto a los dioses; el Sequem o fuerza vital, que también moraba en el cielo; su sombra, o Caibit, vecina del alma; y Ren, el nombre de cada ser, esencial para la existencia del Hombre, porque si éste fuera destruido, el individuo podría ser eliminado. Sin embargo, se podrían olvidar cinco de estas partes y considerar sólo el cuerpo, el alma y el espíritu.

Creación del mundo

La creación del mundo según el culto egipcio predica que al principio de todo sólo existía el Océano Primordial, un enorme océano envuelto en tinieblas. A pesar de contener en sí misma toda la materia que luego se convertiría en vida, permaneció inerte durante mucho tiempo. Es entonces que Nu, espíritu del agua primigenia y padre de los dioses, decide crear el mundo, y al pronunciar la palabra, el mundo existía, en la forma previamente trazada en la mente del espíritu creador. A continuación, creó el huevo (o flor en algunos relatos) del que brota Ra, el dios del sol, donde se creía que estaba el poder absoluto del espíritu divino.

Resurreción

Osiris es el símbolo de la creencia fundamental de los egipcios en la inmortalidad del alma y el más allá. Según la leyenda, este dios era hijo de la Tierra, Geb, y estaba casado con Isis. Él y su esposa enseñan al Hombre la técnica agrícola, principal práctica económica de esta época. Su hermano Seth, celoso, mata a Osiris, ahogándolo y descuartizándolo; pero Isis recoge todos los pedazos, esparcidos por todo Egipto, los une y da vida de nuevo a su marido, que vuelve al cielo. Su hijo Horus, sediento de venganza, asesina a su tío y recibe como recompensa el trono egipcio, lo que justifica el poder divino de los faraones, que descenderían de Osiris. Su renacimiento, a su vez, simboliza la inmortalidad del alma y la existencia de la reencarnación. Después de internarse en la tierra, el alma volvía a la vida espiritual y, según sus buenas o malas actitudes, iría a una esfera bendita, oa una región de dolor y aflicción. Posteriormente reencarnaría en el mundo material para conquistar nuevas experiencias.

El hombre tenía, sin embargo, como guía, la libro de los Muertos, quien lo guió y guió en el camino que condujo a Osiris, ayudándolo a superar todos los desafíos y adversidades que lo apartaron de la esfera de la felicidad; siguiendo sus instrucciones, se transformaría en Espíritu Santo. Fue un estímulo para los egipcios saber que las deidades también tenían imperfecciones y cualidades inherentes al Hombre, con la diferencia de que eran más sabias y poderosas.

Religión en la sociedad del Antiguo Egipto

Además de este aspecto más conocido, los egipcios tenían la costumbre de elegir a un dios como protector de su ciudad. Además, se construyeron varios templos para rendir culto a una deidad en particular, donde se realizaban rituales y ofrendas.

La religión todavía estaba presente en la estructura de poder de esta antigua civilización. El faraón declaró parentesco con los dioses y fue en ellos que apoyó su monarquía. Era el monarca poderoso que podía así, con su conexión divina, proporcionar una agricultura fértil, además de una excelente condición de vida para cada ciudadano.

Con las constantes invasiones extranjeras, el culto local termina cayendo en decadencia. Primero, se mezcla con la religión griega, y acumula otros elementos cuando Egipto es anexado por el Imperio Romano. Con el auge del cristianismo, Egipto es uno de los lugares donde más prospera la nueva religión, y para el siglo IV d.C. se demolieron los últimos templos de adoración a los dioses egipcios.

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