República Juliana

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La Guerra de Farrapos ocurrió después de que Porto Alegre fuera dominada, en 1835, por Bento Gonçalves. En el año inmediatamente siguiente, los insurgentes declararon pública y solemnemente la República Rio-Grandense, cuya capital se instaló en la villa de Piratini.

Esta revuelta no tardó en extenderse por el sur del país, llegando hasta Santa Catarina, donde República Julianaque contó con la ayuda de Davi Canabarro, por tierra, y de Giuseppe Garibaldi –líder revolucionario naturalizado italiano–, por mar, convirtiendo su participación en el movimiento en una gesta heroica para la historia de Santa Catarina.

Se tomaron varias medidas, entre ellas la convocatoria de elecciones, de las que salió victorioso el coronel Joaquim Xavier Neves. Esta victoria no fue aceptada por los agitadores gauchos, que acabaron nombrando al padre Vicente Ferreira dos Santos Cordeiro, que luego fue derrotado en las elecciones. Escogieron a Laguna como Capital interina de la República Juliana, establecieron los colores oficiales verde, amarillo y blanco, y abolieron los impuestos que gravaban el comercio de ganado y la industria campesina.

El gobierno imperial tomó represalias eligiendo como presidente de Santa Catarina al mariscal Francisco José de Sousa Andréas, hombre de ilustre familia y prometedora carrera militar. Gobernó de 1839 a 1840.

La República de Juliana fue considerada un brazo de la Revolución Farroupilha y pasó a ser conocida históricamente como un estado que pertenecía a Santa Catarina, se oficializó el 24 de julio de 1839 – de ahí el nombre de «Juliana» – y finalizó el 15 de noviembre de 1839. 1839, durante un violento ataque a Laguna, durante el cual sus enemigos se valieron no sólo de la armada sino también de la caballería y la infantería para derrotarlos.

El resultado fue el aniquilamiento total de la flota Farroupilha, la reconquista de Lagunas y la matanza de todos los jefes de la armada de Rio Grande, con la excepción, por supuesto, de Garibaldi y Davi Canabarro, que lograron escapar.

Garibaldi llegó a Brasil con el único objetivo de contribuir a la lucha de los vagabundos, conoció a Anita Garibaldi, con quien se casó, y ganó una fiel compañera en la lucha contra el imperio, siendo ambos venerados como héroes de Santa Catarina hasta el día de hoy.

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