Revolución Comercial – Historia – InfoEscola

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LA revolución comercial representa un gran período de transformaciones acontecidas en Europa entre los siglos XVI y XVIII.

A finales de la Edad Media, las innovaciones tecnológicas comenzaron a aparecer en Europa. Las costumbres restringidas del pasado se hicieron más dinámicas y la búsqueda de metales preciosos se hizo cada vez más intensa. Al mismo tiempo, se desarrollaban las grandes navegaciones, que permitían una mayor circulación de mercancías y las llamadas especias.

La Revolución Comercial fue el resultado de los nuevos tiempos vividos en Europa, como consecuencia del paso de la Edad Media a la Moderna, la expansión ultramarina y el mercantilismo. Toda la nueva realidad que Europa comenzó a vivir a partir del siglo XV generó cambios importantes en las relaciones económicas. La moneda entra en escena, asumiendo la posición de elemento fundamental de la economía. Es el fin de las relaciones de subsistencia y el inicio de las relaciones de producción e intercambio que comenzaron a darse a través de los mercados de la ciudad.

A raíz de los cambios que se produjeron a principios de la Edad Moderna, la tecnología también mejoró para satisfacer las demandas. Las técnicas de producción agrícola fueron una innovación adquirida a finales de la Edad Media, pero se expandió en el nuevo período de la historia humana. Junto a ellos llegaron nuevas técnicas contables adecuadas a las nuevas formas de comercio, la intensificación de la minería, nuevos dispositivos de navegación y la mejora de la cartografía y sus instrumentos.

La Revolución Comercial trasladó el antiguo eje económico existente en el mar Mediterráneo al océano Atlántico, ya que las relaciones ya no se limitaban al continente europeo. El comercio comenzó a actuar globalmente, involucrando a los continentes conocidos en ese momento. Surgió una nueva concepción económica que recibió el nombre de Mercantilismo. Esta nueva filosofía se basaba en tres elementos. La primera estuvo ligada al surgimiento de una nueva clase social, la burguesía. El segundo fue la expansión ultramarina impulsada por las grandes navegaciones, que allanaron el camino al capitalismo comercial y la alteración de las relaciones económicas en el mundo. Y el tercero era el “metalismo”, que, en la filosofía mercantilista, determinaba la riqueza del país en proporción a la cantidad de metal precioso acumulado. Para que esto sucediera era necesario mantener una balanza comercial favorable, el industrialismo y el colonialismo.

El comercio permitió la acumulación del capital necesario para sentar las bases del capitalismo y su desarrollo, que desembocó en la Revolución Industrial. Pero las consecuencias inmediatas de la Revolución Comercial fueron la afluencia de metales preciosos, el ascenso de la clase social burguesa, el aumento de los precios y el regreso de la esclavitud.

Archivado en: Edad Moderna
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