Sátira: significado, características y ejemplos

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LA Sátira representa un estilo literario en verso o prosa utilizado para criticar las instituciones políticas, la moral, los hábitos y las costumbres.

Principales características

La sátira tiene como característica principal la fuerte carga de ironía y sarcasmo. Aunque no siempre se pretende provocar la risa, en general, este estilo literario se acerca a la comedia. Se trata, por tanto, de una crítica social hecha de personas y costumbres de forma caricaturizada. Por esta razón, muchas sátiras se dirigen a políticos, artistas y personas de relevancia social.

Así, se utiliza como instrumento para exponer ideas y también como herramienta lírica. En este sentido, la sátira no es más que poesía utilizada para ridiculizar costumbres, figuras públicas, instituciones, etc.Cabe señalar que no siempre es literario, y también se utiliza en cine, música y televisión. También como marca de sátira está la denuncia de temas que se supone deben ser tratados con seriedad.

Sin embargo, debemos recordar que no toda sátira es destructiva, aunque tiene una fuerte acción de ataque y desmoralización. Ella aplica cómicamente el texto a los personajes, destacando defectos y deficiencias morales y de carácter. Así es como usas el humor para censurar las prácticas nocivas.

Es común que la sátira presente diálogos con mezcla de estilos. El uso de recursos que van desde la calumnia hasta la obscenidad es notorio cuando representa tipos casi deformes y adictos.

Técnicas satíricas

La sátira utiliza técnicas como «reducción o disminución» e «inflación o aumento». En la reducción, por ejemplo, a un canciller se le puede llamar «niña»; y en la inflación, un agujero de «cráter». Así, podemos ver que este estilo literario suele recurrir al uso de elementos como la hipérbole y la yuxtaposición.

Origen y principales representantes

La mayoría de los autores discrepan sobre el origen de la sátira. La intención de la crítica social aparece incluso en dibujos de la prehistoria.

Sin embargo, fue la literatura la que popularizó el estilo de la comedia, ya en el siglo V, en Atenas. Entre los autores más destacados se encuentra el griego Epicarmo, cuyo texto cómico se burlaba de los intelectuales de su época. El apogeo, sin embargo, se produjo en Roma, donde se perfeccionó en los escritos de Gaio Lucílio, con su poesía moral y llena de filosofía.

En la Edad Media, el género ya consolidado está marcado por canciones trovadores de burla y maldición. Estos fueron producidos a finales del siglo XII hasta mediados del siglo XIV por los trovadores de Galicia y Portugal. Aún en la Edad Media, los monjes y burgueses franceses son satirizados por el escritor francés François Rabelais.

La excelencia proviene del trabajo del italiano Giovanni Boccaccio y obtiene la marca Erasmus de Rotterdam. El trabajo merece ser destacado Alabanza de la locura (1509), que presenta una fuerte e intensa sátira sobre los dogmas religiosos.

La sátira en la literatura brasileña

Entre los autores que utilizaron el género satírico en Brasil, el bahiano Gregório de Matos Guerra es sin duda el más destacado.

El autor, que nació en 1636, nunca publicó nada durante su vida. Todo estaba escrito a mano porque en la época en que vivía la prensa y la universidad estaban prohibidas. La publicación de libros se restringió a Lisboa o Coimbra. El autor vivió la mayor parte de su vida en Portugal, pero fue en Bahía donde se destacaron sus dotes satíricas.

En poesía satírica, Matos reveló sus marcas de prejuicio recibiendo el sobrenombre de «Boca do Inferno». Como sacerdote, se negó a llevar la sotana y a obedecer órdenes superiores. Su poesía barroca, sin embargo, también tuvo contornos religiosos y líricos.

Ejemplos de poesía satírica

Mira dos ejemplos de la poesía satírica de Gregório de Matos:

Epigrama

¿Qué falta en esta ciudad? … Verdad.
¿Qué más por tu deshonra? … Honor.
¿Hay más por hacer? … Vergüenza.

Se expone la demo para vivir,
Por más que la fama la exalte,
En una ciudad que carece
Verdad, honor, vergüenza.

¿Quién te metió en este rocrócio? … Negocio.
¿Quién causa tal perdición? … Ambición.
¿Y en medio de esta locura? … Usura.

Desgracia notable
De un pueblo necio y sandeu,
¿Quién no sabe que perdió?
Negocios, ambición, usura.

¿Cuáles son tus dulces objetos? … Negro.
¿Tienes otros activos más masivos? … Mestizos.
¿A cuál de estos estás más agradecido? … Mulatos.

Le doy a la Demo los tontos,
Le doy a la demo la gente asnal,
Qué estima por el cuero,
Negros, mestizos, mulatos.

¿Quién hace pequeñas velas? … alguaciles.
¿Quién hace las harinas tardías? … Guardias.
¿Quién los tiene en los aposentos? … Sargentos.

Las velas vienen en cientos
Y la tierra se muere de hambre
Porque pasan por ellos
Alguaciles, guardias, sargentos.

¿Y qué justicia lo protege? … Bastardo.
¿Se distribuye gratis? … Vendido.
¿Y eso que asusta a todos? … Injusto.

Dios nos ayude, lo que cuesta
Lo que El-Rei nos regala.
Justicia andante en la plaza
Bastardo, vendido, injusto.

¿Qué pasa con el clero? … Simony.
¿Y para los miembros de la Iglesia? … Envidia.
¿Me ocupé de qué más le pusieron? … Clavo

Caracol sazonado,
De todos modos, que en la Santa Sede
Lo que más se practica es
Simonía, envidia y uñas.

¿Y hay monjes en los frailes? … Monjas.
¿Qué ocupan las tardes? … Sermones.
¿No están metidos en disputas? … Perras.

Con palabras disolutas
Concluyo de hecho,
Que lean todos los frailes
Son monjas, sermones y putas.

¿Se ha acabado el azúcar? … Bajado.
¿Y se extinguió el dinero? … Subió.
¿Ya te recuperaste? … Murió.

Bahia paso
Qué le sucede a un paciente:
Caigo en la cama y el mal crece
Bajó, subió, murió.

¿La Cámara no lo acepta? … No puede.
¿No tiene todo el poder? … No quieres.
¿Te convence el gobierno? … No gana.

¿Quién puede pensar en eso?
Que una cámara tan noble,
Porque es miserable y pobre,
No puedes, no quieres, no ganas.

Adicciones

Yo soy el que los ultimos años
Canté en mi lira maldiciente
Vergüenza brasileña, vicios y errores.

Y los decepcioné mucho
Canto por segunda vez en la misma lira
El mismo tema en una plétora diferente.

Ya siento que me enciende y me inspira
Talía, que ángel es mi guardián
Des que Apolo envió que me había ayudado.

Arda Baiona, y el mundo entero arde,
Que quien de profesión carece de verdad
Nunca llega tarde la dominga de las verdades.

No hay tiempo excepto el cristianismo
Al pobre receptor del Parnassus
Para hablar de tu libertad

La narración debe coincidir con el caso,
Y si tal vez el caso no coincide,
No tengo a Pegaso como poeta.

¿De qué sirve callar a los que callan?
¿Nunca dices lo que sientes?
Siempre sentirás lo que dices.

¿Qué hombre puede ser tan paciente?
Que, viendo el triste estado de Bahía,
¿No llores, no suspires y no te arrepientas?

Esto hace que la discreta fantasía:
Tiene lugar en uno y otro desconcierto,
Condena el robo, inculpa la hipocresía.

El tonto, el ignorante, el inexperto,
Que no elija el bien o el mal,
Todo pasa deslumbrado e incierto.

Y cuando veas tal vez en la dulce oscuridad
Alabado el bien y el mal vituperado,
Hace que todo muera, y nada aprueba.

Dice cautela y descansa:
– Fulano de tal es un satírico, está loco,
Con mala lengua, mal corazón.

Tonto, si entiendes algo o nada,
Como burla con risa y alboroto
Musas, ¿qué es lo que más aprecio cuando las invoco?

Si supieras hablar, también hablarías,
También satirizarías, si supieras,
Y si fueras poeta, serías poeta.

La ignorancia de los hombres de estas edades
Sisudos hace prudentes a unos, a otros,
Esa tontería canoniza a las fieras.

Los hay buenos, porque no pueden ser insolentes,
Otros tienen miedo al miedo,
No muerden a los demás, porque no tienen dientes.

Cuantos hay que los techos tienen cristal,
y deja de tirar tu piedra,
¿De tu misma teja asustada?

Se nos ha dado una naturaleza;
Dios no creó los diversos naturales;
Solo un Adán creó, y esto no fue nada.

Todos somos malos, todos somos malvados
Solo el vicio y la virtud los distinguen,
De los cuales algunos son comensales, otros adversos.

Quien lo tenga, de lo que yo podría tener
Este solo me censura, este me nota,
Cállate, chitom, y mantente saludable.

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