Terror nocturno: causas y tratamientos

O Noche de terror, también llamado pavor nocturno, es un trastorno severo del sueño, caracterizado por ataques de terror agudo y agresión contra ellos mismos o contra otros.

Ocurre con mayor frecuencia durante la infancia, con aproximadamente el 10-15% de los niños que tienen al menos un episodio de terrores nocturnos por año. Esta tasa desciende al 5-10% en adolescentes y al 1-5% en adultos, afectando a ambos sexos por igual. Algunos factores contribuyen al aumento de los episodios, como los estresantes y la sensación de inseguridad.

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Foto: EKramar / Shutterstock.com

La causa de este trastorno aún no se ha dilucidado. Existen hipótesis que sugieren que la inmadurez del sistema nervioso central puede ser la causa de este problema. Otras teorías sugieren que este trastorno está relacionado con cambios en determinadas etapas del sueño.

Esta condición generalmente comienza durante la fase de sueño no REM y dura de 1 a 20 minutos. Aunque el individuo puede abrir los ojos durante este fenómeno, por lo general no puede recordar nada después de que ha ocurrido.

Los episodios de terror nocturno se acompañan de movimientos corporales, agitación agudizada, gritos, gemidos, confusión y, en ciertos casos, huida de la cama o el dormitorio. En consecuencia, pueden producirse fracturas o lesiones si no se toman precauciones.

El terror nocturno puede estar presente concomitantemente con el sonambulismo, por lo que todas las manifestaciones que presenta el primero van acompañadas del acto de correr o caminar.

Durante un episodio de terror nocturno, hay una sobreactivación del sistema nervioso autónomo simpático, como midriasis (dilatación de las pupilas), sudoración, frecuencia respiratoria y cardíaca elevada e hipertensión.

El diagnóstico se basa en ciertos criterios. Son ellos:

  • Episodios copiosos de despertar repentino del sueño, generalmente durante el primer tercio del sueño, que emiten un grito de pánico;
  • Miedo exacerbado y signos de excitación;
  • Actitud casi inexistente para confrontar a una persona durante el episodio;
  • El paciente recuerda un sueño con pocos detalles y no recuerda el episodio;
  • Los episodios de terror nocturno provocan sufrimiento y daños en la vida personal, profesional y social;
  • Los episodios no son el resultado del uso de drogas o drogas.

Es necesario adoptar algunas conductas, como tratar de minimizar el estrés y evitar factores predisponentes, como horarios irregulares para acostarse y despertarse, además de intentar no ingerir alimentos grasos o de mucho sabor antes de acostarse. En el caso de pacientes que estén usando fármacos predisponentes, debe suspenderse gradualmente. La psicoterapia a largo plazo también es muy útil, al igual que el uso de ciertos medicamentos antidepresivos tricíclicos y benzodiazepinas para el control a corto plazo de esta afección.

El tratamiento también debe tener como objetivo proteger al paciente y a quienes lo rodean de posibles daños durante los episodios de este trastorno. Existen dispositivos electrónicos que emiten fuertes alarmas que se utilizan para despertar al paciente cuando los movimientos corporales indican un episodio de terror nocturno.

Fuentes:
http://pt.wikipedia.org/wiki/Terror_noturno
http://brasil.babycenter.com/toddler/sleep/terror-noturno/
http://www.virtual.epm.br/material/tis/curr-bio/trab2003/g3/terror.html
http://disturbiosdosono.net/terror-noturno.shtml
http://www.epub.org.br/svol/terror.htm

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