Émile Durkheim – Biografía del sociólogo

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Considerado por muchos como el gran fundador de las Ciencias Sociales, Emile Durkheim nació en Francia en 1858 y vivió allí hasta su muerte en 1917. Influenciado directamente por el positivismo de Auguste Comte, dedicó su trayectoria intelectual a desarrollar una ciencia que permitiera comprender el comportamiento colectivo. Su principal preocupación era explicar los elementos capaces de mantener unida la nueva sociedad que se estaba gestando tras la Revolución Industrial y la Revolución Francesa.

Emile Durkheim

Emile Durkheim

Durkheim determina la hecho social como objeto central de investigación de este nuevo campo científico. El hecho social se entiende como una “cosa” que ejerce fuerza de coacción sobre los sujetos, independientemente de su voluntad o acción individual. El hecho social se impone en la dirección de la sociedad para el individuo y se establece con el fin de homogeneizar y estandarizar comportamientos particulares, procurando que sean colectivos. Durkheim define el hecho social como una cosa, enfatizando que es un objeto en el sentido científico, es decir, algo que puede ser observado, definido y explicado por el científico social.

En su importante estudio el suicidio, publicado en 1897, Durkheim señala que las tasas de muertes autoinfligidas son constantes en diferentes períodos. El autor, por tanto, trata el suicidio como un fenómeno que no actúa únicamente sobre el individuo, sino cuyas fuerzas actúan en todo el cuerpo social. Por lo tanto, Durkheim comienza a considerar el suicidio como un hecho social que debe ser estudiado y analizado por él como científico social. Siguiendo este razonamiento, el suicidio, aunque no puede considerarse como algo beneficioso, se considera normal desde el punto de vista sociológico. Durkheim señala que en tiempos de crisis económica o política, las tasas de suicidio se disparan más allá de lo normal. Para él, este es un fenómeno anómico, es decir, que escapa a la normalidad.

Como buen positivista, Émile Durkheim tiene una visión armoniosa de la sociedad y, por lo tanto, las desviaciones de los estándares son siempre vistas como anomalías que pueden ser corregidas por la organización de las fuerzas sociales. Para Durkheim, las sociedades tradicionales -premodernas y preindustriales- mantenían su cohesión a través de la llamada solidaridad mecánica, ya que los cambios no eran comunes y los individuos no diferían mucho entre sí y entre generaciones y actividades profesionales. En una sociedad como la nuestra, donde los cambios son rápidos y las actividades laborales muy variadas, la unidad social viene dada por lo que él llama solidaridad orgánica. Este concepto trae la idea de que la sociedad industrial permanece en un funcionamiento relativamente armónico, posibilitado por el hecho de que cada grupo o individuo ocupa un rol diferente, cada uno cumpliendo su rol en la sociedad a través de la división social del trabajo.

El Estado aparece en la obra de Durkheim como la institución encargada de organizar esta división del trabajo, ejerciendo una fuerza capaz de garantizar su unidad. La educación, tema muy discutido por el autor, también juega para él un papel importante en la función de preparar al individuo para integrarse armónicamente al cuerpo social. La contribución de Durkheim a la comprensión de la sociedad es crucial. Sin embargo, la poca atención prestada a la autonomía individual, en detrimento de las acciones de coerción social, hizo que el pensamiento de Durkheim fuera objeto de críticas y revisiones posteriores.

Bibliografía:

ARON, Raymond. Las etapas del pensamiento sociológico. São Paulo: Martins Fontes, 2000.

DURKHEIM, Emilio. Lecciones de sociología. São Paulo: Martins Fontes, 2002.

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