Leucipo – Filósofo griego –

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Posiblemente el primer filósofo atomista conocido, Leucipus fue un filósofo griego del siglo V a. C., maestro de Demócrito, el filósofo griego que mejor desarrolló la posición atomista. Tal posición se ocupa de la hipótesis de que todos los objetos del mundo están constituidos por pequeñas partículas indivisibles.

Existe controversia sobre la existencia real de Leucipo, ya que, según Diógenes Laercio, Epicuro afirmó que Leucipo nunca existió, y varios compiladores, como Trasilo de Alejandría, compilaron obras sobre atomismo sin incluir a Leucipo. Este tipo de controversia fue objeto de discusión durante muchos años en el siglo XIX, especialmente en la academia alemana. Sin embargo, el consenso actual es que Leucipo es un personaje histórico real.

Según los registros de Aristóteles, Leucipo fue el creador de la posición atomista, siendo Demócrito, como discípulo, quien la desarrolló, continuando la labor de su mentor.

La posición de Leucipo era que los seres no admitían la presencia de un vacío y que, por otro lado, el movimiento no era posible en la ausencia y el vacío. El vacío, para Leucipo, sería el no ser, la ausencia de átomos, y los seres y otros objetos del mundo serían colecciones de átomos. Dado que el movimiento no es posible sin un vacío, y sabemos que hay movimiento, debe haber un vacío. Dado que los objetos están compuestos de algo, y los objetos existen, ese algo que los compone existe y podemos investigar qué es. Esta distinción deja claro que Leucipo no estaba interesado en la discusión conceptual entre «seres» y «no seres», sino en señalar una hipótesis directa y material para explicar la existencia, prefiriendo trabajar sobre la distinción «lleno» y «vacío». «, o» vacío «.

Sin embargo, la presente distinción es importante para que entendamos cómo concibe Leucipo la formación del mundo. Según el filósofo, el todo estaría compuesto por dos elementos, el lleno y el vacío, y los mundos se forman cuando los átomos se aglomeran y del movimiento de estos átomos aparecen las estrellas. En cualquier región, muchos átomos, de diferentes formas, dejan lo ilimitado al vasto espacio vacío, este movimiento forma un vórtice en el que los átomos se empujan entre sí, generando más movimiento. Y, los átomos son tan numerosos que el giro de la aglomeración se desequilibra, así, las luces emitidas pasan al espacio vacío exterior, como si estuvieran siendo tamizadas; el resto continúan juntos y se convierten en marañas que siguen su circuito para formar un sistema esférico primario. Cada vez más átomos se agrupan y la capa exterior del grupo se vuelve más delgada y se expande, por el movimiento dentro de este sistema, la Tierra comienza a formarse, debido a la agrupación de átomos en el centro. Cuando algunos de estos componentes se secan y giran junto con el vórtice, se combinan debido a la velocidad de su movimiento y se convierten en la sustancia de las estrellas. Los cuerpos celestes, ahora formados, comienzan su movimiento, sus órbitas, el Sol da vueltas a la luna y la Tierra se mueve hacia el centro, con forma de tambor. Aunque el filósofo no explica todos los motivos, esta misma forma de nacer acaba provocando que el mundo se pudra y perezca en algún momento del futuro.

La obra principal atribuida a Leucipo es el Megas Diakosmos o Gran Cosmología, que durante algún tiempo se atribuyó a su discípulo Demócrito, acompañando al Micros Diakosmos o Pequeña Cosmología. Aunque las afirmaciones de que Leucipo fundó la escuela de Abdera, a la que se unió Demócrito, siguen siendo controvertidas, los fragmentos recogidos por Hermann Diels permitieron la distinción y abrieron el camino para suponer un Leucipo histórico.

Referencias bibliográficas:
REALE, Giovanni. Historia de la filosofía griega y romanaPlatón Loyola. 2010.

Smith, William. «Philola’us». Diccionario de biografía y mitología griega y romana. ed. (1870).

SPINELLI, Miguel. Filósofos presocráticos. Primeros Maestros en Filosofía y Ciencias Griegas. 2a Ed., Porto Alegre: Edipucrs, 2003

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