El poder del clero en la Edad Media – Historia

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Durante la época medieval, la estructura social se basaba en tres estratos: el Clero, los Nobles y la Misa, con los representantes religiosos ocupando la primera capa de la sociedad. La organización clerical estaba compuesta por el Clero Secular y el Clero Regular.

Los primeros permanecieron bajo las estrictas órdenes del obispo y residían en casas conocidas como parroquias. El segundo grupo estaba formado por los sacerdotes que habitaban los monasterios y seguían las reglas de sus propias órdenes y concilios eclesiásticos.

En el ámbito religioso, la Iglesia desempeñó un papel destacado como nexo entre la cultura clásica, desarrollada por griegos y romanos, y los nuevos valores cristianos. En medio del caos provocado por la caída del Imperio Romano y la llegada de los pueblos bárbaros, el clero tuvo poder suficiente para perpetuar las conquistas de la antigüedad, ahora vistas desde la perspectiva del cristianismo.

En la fragmentación político-social caracterizada por la proliferación de feudos y la concentración de la vida social en el campo, el clero también se encargó de crear vínculos entre las distintas instituciones medievales. Además, la Iglesia tenía entonces en sus manos un tercio del territorio productivo, lo que revela el intenso poder que ejercía sobre la economía feudal.

El Papa, considerado la máxima autoridad eclesiástica y también llamado obispo de Roma, ejercía el papel de gestor del Legado de San Pedro desde el año 756. La fortuna acumulada a lo largo del tiempo por el Vaticano también tuvo como fuentes las ofrendas de los devotos. Ciertamente tal influencia colocó al Sumo Pontífice en el centro de los enfrentamientos políticos que, en este momento, desencadenaron los soberanos.

La Iglesia utilizó varios mecanismos de poder para dominar la sociedad medieval, y los principales instrumentos fueron el Tribunal de la Santa Inquisición y las Cruzadas. En este período, a pesar de que el clero se presentaba como mediador entre Dios y la Humanidad, no todos seguían sus preceptos.

Los cristianos divergentes fueron llamados herejes. No adoptaron plenamente la Doctrina Católica. En la práctica de supuestas herejías destacaron los albigenses o cátaros, que actuaron apasionadamente durante el siglo XII en la región sur de Francia. Mantuvieron su propio clero; creían que el Mesías habló literalmente durante la Última Cena cuando dijo: “este es mi cuerpo” (Mateo capítulo 26, versículo 26); negaron la tesis de la Trinidad y también la existencia de una región infernal y del Purgatorio.

Sintiéndose amenazado, el Papa Inocencio III decretó que fueran perseguidos y eliminados. Fue entonces cuando el clero constituyó la famosa cruzada que en 1229 derrotó masivamente a los cátaros, masacrando a veinte mil hombres, mujeres y niños en el sur de Francia.

La Corte siguió su curso sanguinario e intolerante, persiguiendo a todo aquel que se atreviera a cuestionar uno u otro elemento de la Doctrina, así como a las mujeres, vistas como brujas por el Clero y un pueblo supersticioso. Su acción desencadena el uso excesivo del poder, acusaciones ficticias, asesinatos, robos, torturas y la ejecución lenta de innumerables personas. Las motivaciones de la Inquisición no eran solo espirituales sino también políticas.

Fuentes:
http://gloriadaidademedia.blogspot.com.br/2008/02/o-clero-primeira-classe-da-sociedade.html
http://www.juliobattisti.com.br/tutorials/adrienearaujo/historia010.asp

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